Mérida me esperaba este año con un estreno. José Carlos
Plaza había regalado a Concha Velasco uno de los mejores papeles que una actriz
puede soñar. La Hécuba de Aristófanes. La madre vengativa que es capaz de sacar
los ojos a quien ha acabado con la vida de su hijo. La reina que habiendo
nacido en palacio, acaba prisionera tras haber asistido a la muerte de su amado
Héctor. La reina, que siendo prisionera junto al resto de las troyanas, tiene
que asistir impotente al sacrificio de su hija por el capricho de los dioses (o
más bien de la interpretación interesada que hace Aquiles de la voluntad de
aquellos).
Dicen que la Velasco está soberbia en esta obra. Yo, no lo
creo. Es una gran actriz y hace un buen papel. Pero yo creo que Mérida no se
merece que un gran montaje no se remate. Tengo la sensación de que es una obra
de encargo a alguien que ya no tiene que demostrar nada. Y se nota la falta de
emoción, la falta de entrega (más en la dirección que en la Velasco,
probablemente). Sólo Ifigenia consigue convencerme totalmente. Consigue
emocionarme.
Disfruté mucho Mérida un año más. Me gusta que Mérida acoja
teatro griego clásico. Envidié a Concha Velasco recibiendo una enorme ovación
del público en las siete sillas. Pero creo que una gran actriz, debe sacar más
fuerza para un papel como éste.
Ana R

















