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Hécuba

Mérida me esperaba este año con un estreno. José Carlos Plaza había regalado a Concha Velasco uno de los mejores papeles que una actriz puede soñar. La Hécuba de Aristófanes. La madre vengativa que es capaz de sacar los ojos a quien ha acabado con la vida de su hijo. La reina que habiendo nacido en palacio, acaba prisionera tras haber asistido a la muerte de su amado Héctor. La reina, que siendo prisionera junto al resto de las troyanas, tiene que asistir impotente al sacrificio de su hija por el capricho de los dioses (o más bien de la interpretación interesada que hace Aquiles de la voluntad de aquellos).
Dicen que la Velasco está soberbia en esta obra. Yo, no lo creo. Es una gran actriz y hace un buen papel. Pero yo creo que Mérida no se merece que un gran montaje no se remate. Tengo la sensación de que es una obra de encargo a alguien que ya no tiene que demostrar nada. Y se nota la falta de emoción, la falta de entrega (más en la dirección que en la Velasco, probablemente). Sólo Ifigenia consigue convencerme totalmente. Consigue emocionarme.
Disfruté mucho Mérida un año más. Me gusta que Mérida acoja teatro griego clásico. Envidié a Concha Velasco recibiendo una enorme ovación del público en las siete sillas. Pero creo que una gran actriz, debe sacar más fuerza para un papel como éste.
Ana R

ULM: La Alhambra

He visitado varias veces la Alhambra y sin embargo, no podía imaginar que fuera como si no lo hubiera hecho. Hace un par de fines de semana, compré dos entradas especiales del Ciclo de visitas guiadas por especialistas:
Simetría y proporción. La única razón es que no había previsto que fuera a ir y no había posibilidad de visitar los palacios nazaríes. Se me ocurrió que ésta podía ser la forma.
El especialista era Rafael Pérez Gómez, un matemático, profesor de la ETS de Arquitectura de la Universidad de Granada. ¿No es hermoso que sea un matemático quien desvele la belleza de una obra de arte?. Perteneciendo mi formación a una disciplina a caballo entre las ciencias y el humanismo, entendí a este hombre que era capaz de hablar al mismo tiempo de poesía y proporciones matemáticas, de ingeniería y equilibrio. Reconocía el amor a este edificio como la verdadera razón de que se hubiera man
tenido en pie a lo largo de los siglos.
Vimos desde arriba el adobe de la cúpula del salón del trono–protegido por un ingenio de Torres Balbás-, nos enseñó a comprender el milagro de las cuadrículas (a través de la papiroflexia…), nos mostró cómo una buena restauración (del mismo Torres Balbás) respeta el pasado y una mala es capaz de destrozar la belleza de unos baños árabes. Contó que Manuel de Falla tuvo que defender a Balbás cuando éste desmontó las cupulillas añadidas en época romántica en el Palacio de Leones. Esos leones que podrían representar las doce tribus de Judá en un guiño del arquitecto judío que lo diseñó rememorando el palacio del Rey Salomón. Y tengo que agradecer también la visita a una casa vernácula con hermosas pinturas en la pared. Recordaré siempre esta visita. Pero por encima de todo, le debo el milagro de la descripción de la simetría en los mosaicos. Aquel descubrmiento que él vinculaba con la simetría de la materia inorgánica en el microscopio electrónico.
Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto una obra de arte. Es un privilegio siempre que un profundo conocedor te transmita su emoción por lo que ama. Ahora, quiero volver a la Alhambra pero no creo que compre una entrada sencilla…
Ana R

Ana Karenina

León Tolstói
Alba Editorial
El año pasado, le pedí a los reyes magos que me trajeran Anna Karénina, a condición de que fuera la edición que Alba había lanzado con la nueva traducción. Caprichos de parvenue, probablemente. Que ya sé que yo no soy una experta. Pero contaba con todos los parabienes de la crítica. Y para eso se la pedí a los reyes… Leí la novela hace unos años. Y me gustó. Nada más. Esta vez, me la he comido. Como todas las grandes novelas, es una novela sobre la vida (sí, y sobre el amor… pero más que nada, sobre la vida). Porque en esa novela, nos reconocemos, reconocemos a los nuestros. Y a algunos de los otros. Básicamente es una novela contra la felicidad inmediata. Anna Karénina abandona al aburrido Alekséi Karenin, por un no más interesante Vronski. Esa es la gracia. Que esos arrebatos no se producen porque las personas sean objetivamente mejores. Se producen por el amor. Y lo que nos viene a decir Tolstoi es que el enamoramiento se acaba y es entonces cuando pesan las familias, la sociedad y la tradición. Viví con Anna Karénina los días que duró la lectura y deseé que Levin pudiera vivir junto a Kitty porque de todos los pecados del libro el de la Kitty adolescente embelesada por Vronski me parece el más perdonable. Y me sigue pareciendo fascinante la forma en que Tolstoi nos convence de que la sociedad se vuelve sobre todo contra Anna y podría perdonar todo a Vronski.
Creo que la lectura de este libro, es una experiencia literaria, un goce. Yo, disfruté mucho, esa edición cuidada con páginas agradables al tacto. No sé si la traducción actual es mucho mejor que la vieja. Pero cuando lo acabé, corrí a comprar otro ejemplar de Alba para una buena amiga. Regalar placer es un placer en sí mismo.
Ana R

La Monja Alférez

Teatro María Guerrero Hasta el 2 de junio
Autor: Domingo Miras
Dirección: Juan Carlos Rubio
Intérpretes: Manu Bañez, Ramón Barea, Carmen Conesa, Cristina Marcos, Nuria González
El teatro María Guerrero salda una cuenta pendiente con Domingo de Miras, pero sobre todo con un personaje fascinante: el de Catalina de Erauso. Catalina nace en San Sebastián a finales del siglo XVI y no entiende por qué su hermano Miguel con el que peleaba de igual a igual puede hacer carrera militar mientras a ella la obligan a permanecer en el convento en el que su tía es priora. No debía ser fácil buscar ese tipo de igualdad en el siglo XVI por lo que sorprende aún más la valentía con la que Catalina decide abandonar el convento y disfrazada de hombre embarcar a América. Allí, fue un soldado más llegando a matar a su propio hermano en un desafortunado encuentro.
Es de esas historias, que serían más difíciles de creer si no se supiese que la obra está basada en las propias memorias de Catalina de Erauso. He leído (malas) críticas a este montaje pero yo disfruté la historia, el dinamismo con el que se sucedían los actores encarnando a Catalina y engranando una suerte de cuento de ciegos (que es a lo que me recordaban las sucesivas secuencias en el escenario). Es una historia con una sorprendente vigencia por el abordaje pragmático de la condición sexual en todos sus aspectos (¡cuánto podrían aprender los talibanes de uno y otro lado!). Y me encantó ver a Cristina Marcos en la Catalina más difícil y convincente luchando contra la muerte en la América más salvaje.
Ana Ruiz

El malentendido

Centro Dramático Nacional
Albert Camus
Director: Eduardo Vasco
Reparto: Ernesto Arias, Lara Grube, Cayetana Guillen Cuervo, Juan Reguilón y Julieta Serrano
19 y 20 de abril. Santander
26 de abril. Avilés
2 al 5 de mayo. Sevilla
11 de mayo. Madrid
Un viajero, un extranjero, llega a una pensión. La pensión la regentan una madre y una hija. Durante los últimos años han matado a muchos de los viajeros solitarios que han llegado, para hacerse con su dinero y han ahogado sus cuerpos dormidos en el río. También matarán a éste. Pero este viajero es su hijo, su hermano. Que abandonó la casa años atrás y viene decidido a dar una vida mejor a su madre y a su hermana.
Su hermana es una mujer amargada que sueña con ir al sur. El viajero le habla del sur. Ella necesita el dinero del viajero para llegar al sur. El espectador, sabe que esa mujer amargada no será feliz tampoco bajo el sol y a la orilla del mar. La hermana guarda un rencor casi ancestral a la vida. Los miserables, a veces, no son capaces de entender lo que vale una vida. Y, desde luego, no son capaces de entender el amor, la felicidad…
Camus, siempre nos enfrenta a la vida. Esta obra disfruta de un texto soberbio, con una profundidad inquietante. Uno desea volver a Camus, siempre que se topa con él. Hablo del texto y hablo de Camus, porque es lo mejor de la obra. Uno desearía que estas obras maravillosas, cayeran en manos geniales, que fueran capaces de extraer lo mejor.
El teatro Valle Inclán fue muy generoso en los aplausos, el día que fui a ver la obra. Demasiado, a mi juicio. Pero, probablemente esté equivocada. Seguramente Cayetana Guillén hace el mejor papel de su carrera (pero viniendo de mí, reconozco que no es decir demasiado). Julieta Serrano, no hace el mejor papel de su carrera. Aunque me gusta esa madre… que parece una madre miserable, cansada de vivir, cansada de matar… Envidié a los que disfrutaron la obra. Yo, no pude disfrutarla tanto. Deseé un mejor director y una actuación más convincente para el maravilloso texto de mi adorado Camus. Por eso, prefiero recordar eso…
Ana R

El maestro Juan Martinez que estaba allí

Manuel Chaves Nogales
Ed. Libros de Asteroide
Juan Martínez es un bailaor flamenco de Burgos (ya sé que suena raro, pero es así). Manuel Chaves Nogales lo conoce en Paris y aquel le cuenta lo que vivió durante los días en que triunfó la revolución bolchevique. Todo lo bueno que yo había oído de Chaves Nogales, se ha quedado empequeñecido ante la realidad de su magisterio. Realmente la narración fluye como si el propio Chaves hubiera visto al maestro Juan Martínez en Kiev o como si fuera Chaves el que hubiera pasado unas tardes con el comisario de la Checa. No importa que Chaves fuera un notable republicano. Describe con semejante crueldad los asesinatos de judíos por los cosacos que los insoportables crímenes en las checas.
Hay libros que nos aproximan a la condición humana y desde luego, este es uno de ellos. Porque, cómo justificar la falta de humanidad entre invasores e invadidos. El relato de las sucesivas invasiones de los ejércitos rojo y blanco en Kiev es verdaderamente magistral. Cómo los artistas se podían convertir en obreros. Cómo era imposible no corromperse. Lo poco que vale una vida cuando las vidas no valen nada.
Es uno de los mejores libros que he leído en los últimos años. De los mejores que he leído nunca. No dejamos de aprender del daño que podemos hacer los seres humanos. Pero no es un libro aburrido. Esta repleto de anécdotas y de escenas divertidas (a pesar de que uno diría que es imposible la risa en ese escenario).
Ana Ruiz

Deseo

Director: Miguel Del Arco
Intérpretes: Emma Suárez, Luis Merlo, Gonzalo de Castro y Belén López
Teatro Cofidis
C/Alcalá, 20- Madrid
Miércoles y jueves 20:30 h, viernes y sábados 19:00 h y 21:30 h, domingos 19:00 horas.
Precio: De 16 € a 28 €
“Quizá, lo que haga la voluptuosidad tan terrible sea que nos enseña que tenemos un cuerpo. Antes, sólo nos servía para vivir. Después, sentimos que aquel cuerpo tiene su existencia particular, sus sueños, su voluntad y que, hasta la muerte, tendremos que contar con él, cederle, transigir o luchar”. Marguerite Yourcenar.
Señores, tengo el placer de anunciarles, que el teatro ha vuelto a Madrid. Y tengo el deber de confesarme a mí misma que me declaro eternamente entregada al talento inconmensurable de Miguel del Arco. Es cierto que no es entre sus obras, la que más me ha gustado. Es cierto que ninguna de las que he visto era fácil. Pero quizás ésta era de entre todas, la más difícil de afrontar. Seguramente, era la más difícil de afrontar.
Es lo que parece. Es una aproximación al deseo sexual como motor de las vidas, como creador de emociones, pero también con enorme capacidad destructora. Explicitar el sexo en teatro tiene un riesgo que a nadie se le escapa. Simplificar el tema también. No creo que a estas alturas de mi declaración perpetua de admiración al director enorme tenga que decir, que ni una ni otra cosa. Remueve las tripas al que sufre una vida tediosa, remuerde la conciencia del que está engañando (¿todos?), te lleva al escenario porque no permite que lo contemples en la distancia, pero alcanza la fórmula de la ecuación del deseo (como él mismo reconoce que pretendía). Nadie va a escapar del patio de butacas sin sufrir el aviso de que no hay que presumir de la vida que se tiene y mucho menos, envidiar la de los demás.
Emma Suárez no gana la batalla en el elenco. Creo que, de forma inesperada, la devora el “teatralismo” de los otros tres actores. Luis Merlo, que siempre da lo mejor de sí en teatro, convence en su papel de ex - marido traidor y seductor. Gonzalo de Castro, el intelectual sorprendente, saca también lo mejor en manos del director genial. Y Belén López, que para mí hasta hoy era desconocida, se come literalmente la escena. Pero es una obra genial. De las que hace que no mencione la puesta en escena aunque ésta sea genial, que no mencione las carcajadas y que el tiempo se pasa volando. De las que hacen que amemos un poquito más el teatro y a los genios. Rendida a sus pies, señor Del Arco.
Ana Ruiz

Burundanga


Teatro Lara. Madrid
Hasta el 28 de febrero
Director: Gabriel Olivares
Actores: Eloy Arenas. Mar Abascal, César Camino, Rebeca Valls y Antonio Hortelano
Autor: Jordi Galcerán
La primera vez que oí hablar sobre el efecto de la burundanga fue a Natalia, que decía que en Bogotá la utilizan para robar, que cantas tu número secreto y La Traviatta. Hace unos meses oí una presentación en la radio de esta obrita y me hizo gracia (recuerdo habérsela recomendado a un amigo…) pero la verdad es que no estaba entre mis planes. Fue una propuesta de Itzi, para hacer un encuentro extralaboral, lo que me llevó al teatro Lara. Tiene gracia que una bilbaína me llevara a ver la obra. Y no cuento más, porque parte de las risas que tengo que reconocer que nos echamos esa tarde fueron por el factor sorpresa. Digamos que Berta, que comparte piso con Silvia, a la sazón farmacéutica, se queda embarazada de Manel que le gusta mucho pero del que no está segura en absoluto. Silvia la convence para que lo emburundangue y Manel le dirá toda la verdad… Pues eso, que sin más pretensiones, pero que yo me reí muchísimo. Y ¿qué queréis que os diga? Que después de una manifestación de Marea Blanca, pues unas risas con ganas es casi casi lo mejor que te puede pasar.
Ana Ruiz

La parte de los ángeles

Director: Ken Loach
Interpretes Gary Mitland, John Henshaw, Paul Brannigan
La parte de los ángeles es la parte de whisky que todos los años se evapora de las barricas de las destilerías en Escocia. Ken Loach ha resucitado y lo agradecemos porque aparece redivivo y más divertido y sagaz que nunca. Me encanta el protagonista, Robbie. Físicamente con su gran cicatriz e interpretativamente (o es que la interpretación convierte al físico en imprescindible). Te lo crees. Henri, el educador que aglutina a los cuatro jóvenes que cumplen sus condenas en forma de trabajo social, es ese tipo de personas, que hacen que merezca la pena todo (la película o la vida). Henri, ama el whisky. No las borracheras, el whisky. Pero iniciar a un grupo de pequeños delincuentes en los misterios de la cata no es tarea fácil. Si no fuera porque Robbie tiene un talento oculto.
Hace diez años, Loach habría evitado el personaje del gafotas patoso y quizás la peli no hubiera tenido un final feliz. El humor durante la película habría sido más mordaz y menos relajado. Pero a estas alturas de la crisis, enfrentar así el problema del paro y las dificultades de sobrevivir en un entorno de delincuencia mantenida, con una cierta ligereza, filtrada por el ojo inteligente de Loach, se agradece. Y mucho. A mí me encantó.
Ana Ruiz

El Diccionario

De Manuel Calzada Pérez
Dirección: José Carlos Plaza
Producción: La Abadía y Anadramápete
Duración aproximada: 1 h. y 30 min.
Sala Juan de la Cruz
Del 29 de noviembre al 23 de diciembre de 2012
Podría recomendaros que fuerais al María Guerrero a ver Doña Perfecta. Pero he decidido que siendo ”las” vierners mayoría sobre “los”resulta especialmente emocionante esta obra. Hay dos enormes mujeres detrás de ella: María Moliner y Vicky Peña. De manera, que la obra de teatro se convierte en una aproximación necesaria y magnífica a la figura de la diccionarista. Que nunca habría calculado yo que hubiera muerto en los 80’ (si yo ahí ya tenía memoria!!!). Y esa suerte de homenaje, necesita sin ninguna duda una actriz de la talla de la persona interpretada. Así que cuando el teatro de la Abadía no dejaba de aplaudir a Vicky Peña, uno no sabía si aplaudíamos a la actriz o a María Moliner.
María Moliner, que dedicó su vida a mejorar el diccionario español por excelencia que era y sigue siendo el de la RAE, perdió al final de su vida el manejo del lenguaje por una demencia que le afectó, sobre todo, esas áreas del cerebro. Pero su vida fue un compromiso con su profesión -entendida de forma rigurosa- y con su familia. Y eso es la obra de teatro que se representa en la Abadía: un acercamiento a esa mujer extraordinaria y sólo reconocida por filólogos que hacen su proselitismo en las clases de lengua de los institutos, recomendándonos que no dejemos de consultar el Diccionario de Uso del español de María Moliner. Apuesto a que estas navidades es el único producto que aumenta sus ventas.
Ana Ruiz

Hijos del ancho mundo

Abraham Verchese
Ed Salamandra
Sin ninguna duda que la literatura es una de mis grandes pasiones. Disfruto muchísimo leyendo, comprando libros, deseando leerlos, acabándolos, recordándolos. Pero pocas veces, he disfrutado tanto una lectura como con este libro. Porque es uno de esos que recuerdas toda tu vida. Con personajes tan sólidos, que pasan a formar parte de tu memoria.
Todavía, no estoy segura si es un libro para recomendar en viernes o sólo para los que compartimos la misma profesión. Pero como dice P. que me regaló el libro y no comparte profesión, quién se va a resistir a saber por qué una monja india está pariendo un par de gemelos en un hospital de Etiopía.
El libro empieza con los recuerdos de Marion: mi padre siempre dice que no se debe operar a un hombre el día de su muerte. Desde ahí me entregué a su lectura. Empecé en un avión y no paré hasta que acabé el libro. En una placita de Olbia, conocí a Hema y a Gosh (aunque a Gosh aprendí a quererle en las siguientes horas que me llevó acabar el libro). Es una obra épica. Una saga de las de la literatura clásica. Una historia de cobardía y traición. De amor y redención. Y en el libro, amamos y disculpamos al cobarde. Creemos entender al traidor. Y sobre todo, queremos vivir con la alegría que vive Gosh y disfrutar cómo él hace de la dicha de nuestra cotidianeidad. Quizás la única perdedora es Genet, la niña con la que Marion se quiere casar toda la vida, la hija de su niñera, su novia de la infancia. A ella, no sabemos disculparla.
Es uno de los placeres de las vacaciones. Que puedes seguir leyendo si es lo que más quieres… Pocas veces, te agarras a un libro y deseas que no acabe nunca y a la vez no puedes dejarlo. Pocas veces, otras vidas se meten en la tuya. Y te acompañan intensamente. La faja del libro que había en mi casa decía que es la novela definitiva sobre Etiopía. Pero no es tanto. Y a la vez es mucho más.
PS El título en inglés “Cutting for Stone” es una frase del juramento hipocrático. El título en español “Hijos del ancho mundo” revela el viaje de la saga, desde Madrás a Yemen a Etiopía a Namibia y a New York…
Ana Ruiz

Quien teme a Virginia Wolf?

Autor: Edward Albee
Versión: Daniel Veronese
Dirección: Daniel Veronese
Reparto: Carmen Machi (Martha), Pere Arquillué (George), Mireia Aixalà (Honey), Ivan Benet (Nick)
Un matrimonio americano pasa una velada con otro matrimonio al que acaban de conocer. La prolongación de unas copas, se convierte en una sucesión de episodios dolorosos para todos. Más que un combate de boxeo, me parece el concurso de lanzamiento de dardos envenenados. Cada uno lanza o deja caer el que va a causar un dolor infinito al interlocutor. La mentira y el alcohol presiden la obra. Carmen Machi es mucho más que Aida. La verdad es que impresiona verla sobre un escenario. Y los otros tres actores están francamente bien en sus papeles. Yo diría que Pere Arquillué incluso está mejor que la Machi. Pero yo, debo decir que no me la acabé de creer. No te crees que la pareja invitada aguante esa pesadilla en escena. Ni te crees que Martha se vaya a la cama con el jovencito trepa delante de George y mientras su mujercita se arrastra vomitando por la cocina de los anfitriones.
Merecería la pena ir a verla si no tuviéramos tan buena temporada en Madrid. Por lo que he oído, el trabajo de Juan Diego Botto en el Matadero, el Chejov en ruso en el Valle Inclán y la Doña Perfecta que espera el María Guerrero, le quitan protagonismo. Me queda el recuerdo brillante, de un momento de la obra en que Carmen Machi, invade el escenario desde un lateral, para mí su mejor momento. Cuando reconoce que George es su refugio y que le necesita para vivir aunque todo el tiempo parezca que lo odia. Y ése, sí que lo borda.
Ana Ruiz

Ru

Kim Thuy
Editorial Alfaguara
Una niña vietnamita ve desmoronarse su infancia de princesa cuando los comunistas toman el poder. Ocupan la mitad de su casa en Saigón y la familia finalmente tiene que abandonar el país en un bote, a través del golfo de Siam, con una bolsa de oro. Tras pasar por un campo de refugiados en Malasia, llegarán a Canadá donde les espera una vida muy diferente a la que disfrutaban antes de que el fin de la guerra cambiara sus vidas. Los recuerdos de la vida pasada, de su familia, del cajón de los sujetadores de su abuela entremezclados con su vida actual leída a través de su hijo autista configuran un maravilloso relato. Dice “No grité ni lloré cuando me anunciaron que mi hijo Henri estaba aprisionado en su mundo” y de ese modo, nos hace partícipes de su vida. Los relatos son breves pero con una intensidad inquietante, dulce, calmada, sin rencores. Es la memoria de una vida complicada a través de los recuerdos de una niña, que ha crecido lejos del país en que nació. Kim Thuy sitúa su refugio en el olor del suavizante para la ropa. Es el olor que reconoce como su casa y su novio le mandará pañuelos recién lavados por correo, hasta que ella diseña un perfume a medida con sus recuerdos. El relato fluye con calma y no transmite ninguna rabia ni furia. Lo escribe porque se lo debe a los supervivientes y a los que quedaron sumergidos en las aguas. Es un trozo de poesía
Ana Ruiz

La vida es sueño

Calderón de la Barca.
Dirección: Helena Pimenta
Versión: Juan Mayorga.
Del 18 de septiembre al 16 de diciembre.
Teatro Pavón. Madrid
Fui Estrella cuando tenía ocho años. Eso me ha permitido reconocer en mi memoria toda la “vida es sueño”. Sabía que era capaz de reproducir fragmentos de los pasajes más conocidos pero no pensé que pudiera recordar tantas cosas. Supongo que soy una antigua, pero creo que la educación ha hecho un flaco favor por la cultura denostando la memorización.
Basilio, rey de Polonia, manda encerrar a su hijo Segismundo para que no se cumplan los designios que pronosticaban los astros. Segismundo crece encerrado como una bestia, pero su padre decide darle la oportunidad de contradecir a los hados. Para asegurar su plan, Basilio, cuenta con la estratagema de hacerle creer que lo que va a vivir es un sueño.
 “La vida es sueño” es una obra magnífica. Es la caverna platónica española, reinterpretada magistralmente por Calderón. Y es además la representación de la lucha del libre albedrío frente al destino, (o del catolicismo frente a la reforma protestante). Es sin ninguna duda, el más hermoso canto a la libertad. Y me gusta pensar en lo que dice Blanca Portillo: “¿Qué soy yo más allá de lo que me dicen que soy? A Segismundo le dicen primero que es un monstruo, luego que un príncipe. Sólo cuando él se da cuenta de lo que realmente es empieza a funcionar”.
Más allá de la concepción filosófica de la obra, este montaje de Helena Pimenta, me reconcilia con las estructuras públicas. Benditas sean las ayudas que permiten a esta compañía de teatro clásico nacional, mantener las obras de nuestro barroco. Y que de vez en cuando, nos desvelan a un gran actor en un personaje fuera de sus papeles habituales. Aunque Blanca Portillo ya haya sido Medea y Hamlet en los últimos años, me temo que va a ser para siempre Segismundo. Es difícil imaginar una mejor representación del hombre-bestia. Ni imaginar un Segismundo más tierno. Ni un príncipe más cruel, ni un príncipe más benévolo. Insistir en que el papel masculino lo hace una mujer es lo menos importante de esta interpretación que atraviesa todos esos matices con convicción (aunque creo que me quedo con el hombre-bestia atemorizado). Para los que estamos familiarizados con los actores del Pavón no es una sorpresa que Joaquín Notario haga el magnífico Rey Basilio mago, padre, autoritario a veces, desvalido otras, que hace.
Vierners, el teatro Pavón os espera! A lo mejor me encontráis allí, porque pocas veces tenemos la oportunidad de disfrutar de nuestras mejores obras en montajes extraordinarios.
Ana Ruiz

El paciente inglés

Director: Anthony Minghella
Intérpretes: Ralph Fiennes, Kristin Scott Thomas, Juliette Binoche, Willem Dafoe
De vez en cuando, me refugio en mi sofá, enciendo el DVD y me muestra las dunas de un desierto de arena y un esbozo de arte rupestre. Un avión que sobrevuela el desierto, lleva el cuerpo de la mujer amada por el conde Laszlo Almasy. Necesito unas horas por delante y el teléfono apagado. En el fuego de campamento, Kristin Scott Thomas lee a Heródoto. Lee el episodio del rey Candaules que perdió su corona y su vida por exponer la belleza de su mujer a ojos de su criado. Nunca ha sido tan potente la imagen de Ralph Fiennes como en esta película, en la que desea a la mujer de un compañero de expedición a la que llama “K” en su diario. En ese diario que recoge las pinturas rupestres y sus fotos infantiles. No hay música más bella que la canción húngara que le cantaba la niñera al pequeño Conde Almasy.
No es la única película de mi vida. Ni siquiera la mejor. Pero me gusta saber que siempre está ahí. Claro que me gusta también la historia del sij y de Hana, la enfermera que cuida al paciente sin memoria y con diario. Me emociona el regalo que Kip le hace en Arezzo cuando le muestra los frescos de Della Francesca. Pero la historia que me conmueve es la del hombre que no es capaz de llegar a dar de beber a la mujer que ama porque en tiempo de guerra, tiene el nombre incorrecto en el lugar equivocado. Y no hay consuelo para ese dolor.
Ana Ruiz

El Inspector

Teatro Valle-Inclán
4 de mayo a 16 de junio
Me sentía como si viernes me hubiera mandado a cubrir el preestreno. Un preestreno es como un ensayo general. Pero un ensayo general en el Valle Inclán no es lo mismo que cuando ensaya H. en la Escuela… Así que yo me sentía casi como Marcos Ordóñez.
Ya sabéis todos lo que pienso de este director. No sólo no es un secreto sino que me apetece que lo sepa todo el mundo: es un genio. Y lo mismo interpreta a Steinbeck que a Gogol, a Shakespeare que a Pirandello. Nos cuesta creer que no haya diferencia entre la Rusia de Gogol y la Valencia de Rajoy. Pero no la hay. Aunque, uno no es brillante por identificar estas similitudes. Es brillante cuando dirige actores que cambian de registro de forma magistral, son capaces de interpretar a Gogol a ritmo de comedia musical y son capaces también de hacer partirse de risa al auditorio. Como siempre, Del Arco es brillante porque consigue que se te pasen dos horas de tu vida enganchado a una historia. En nuestros días el inspector sigue provocando carcajadas e indignación. Pero como la indignación nos sobra os recomiendo que paséis por el Valle Inclán a reíros a carcajadas.
Ana Ruiz

De ratones y hombres

Teatro Español. Madrid
Hasta el 27 de mayo
De John Steinbeck
Director: Miguel del Arco
Intérpretes: Fernando Cayo, Roberto Álamo, Antonio Canal, Rafael Martín, Josean Bengoetxea, Irene Escolar, Eduardo Velasco, Diego Toucedo, Alberto Iglesias y Emilio Buale

“El escritor está obligado a celebrar la probada capacidad del ser humano para la grandeza de espíritu y la grandeza del corazón, para la dignidad en la derrota, para el coraje, para la compasión y para el amor”. John Steinbeck (discurso de agradecimiento por el Premio Nobel)
A Lennie le gusta tocar cosas suaves. Para él, cosas suaves es el pelo de un ratón, de un conejo o un vestido de seda. O el pelo de una mujer. Pero Lennie es enorme. Y nada inteligente. De manera, que no puede evitar estrujar algunos ratones entre sus dedos cuando se mueven bajo sus caricias. O intentar tocar una falda de seda pese al rechazo de la mujer que la lleva. Que Lennie estruje ratones no le ocasiona un problema a George. Pero cuando una mujer se siente atacada y grita, Lennie no la suelta hasta que George se lo ordena porque se pone muy nervioso y no es muy listo. Eso sí les ocasiona problemas. Por eso, George dice siempre que si no tuviera que cargar con Lennie, podría tener un trabajo, una mujer o irse de putas los fines de semana. Pero tiene a Lennie pegado a su culo, así que George cuida de Lennie y Lennie de George. Y se tienen uno al otro y un día comprarán una granja y tendrán conejos de colores. Será una granja no muy grande pero tendrán una cama para que se puedan quedar a dormir las visitas y si un día no quieren trabajar podrán ir a la ciudad. Lennie le pide a George que le repita esto todos los días. Mientras tanto, intentan ganar dinero para comer, escapando siempre de los problemas que ocasiona Lennie. Nadie parece entender por qué George cuida de Lennie. Pero él le explica a Slim que al principio se reía de Lennie, hasta que un día le mandó tirarse al río y lo hizo. Y luego le daba las gracias por haberle salvado. Porque Lennie no sabía nadar. Pero se tiró porque se lo dijo George. Y nunca, nunca le devolvió un golpe pese a que George le daba verdaderas palizas cuando se desesperaba con él. Cuando George se enfada con Lennie, éste le pregunta ¿quieres que me vaya a la mierda? ¿quieres que me vaya a una cueva? Pero George sabe que sin él, Lennie no sobreviviría más allá de unos pocos días. Todo esto ocurre en California durante la Gran Depresión. Lennie y George llegan a trabajar a una granja para cargar cebada. El hijo del jefe se acaba de casar con una preciosidad de 20 años que provoca continuamente a los aparceros, que la echan sin contemplaciones, sabedores de que acercarse a ella les buscaría la ruina. En dos horas se narra el transcurrir de unos tres días. Que nos revelan la soledad más desoladora del ser humano, cómo finalmente todos envidian de alguna manera la fidelidad de estos dos amigos, que se tienen siempre el uno al otro. Y cómo el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. La obra habla de la soledad y de los sueños (digo yo). Del amor y de la compasión (dice Del Arco, que lo sabrá mejor que yo). Miguel del Arco ha vuelto a impresionarme. Porque hasta aquí todo era mérito de John Steinbeck, pero creerte a unos jornaleros americanos en el teatro español, no está al alcance de todos los directores (sin ir más lejos el propio Roberto Álamo resultaba poco creíble como Kowalski en este mismo escenario). Del resto sólo puedo decir que hay que verlo para entender que todavía me emociona recordar a Roberto Álamo llevándose el puño al pecho, quiero pensar que ante mis lágrimas y mi expresión de admiración arrobada por lo que había visto cuando salió a saludar. Por favor, id al teatro. No siempre se puede ir al teatro y esto es teatro en estado sublime. Tenemos un genio entre nosotros (Miguel del Arco) y esta vez ha tocado con su varita a Roberto Álamo.
Ana Ruiz

El mapa y el territorio

Michel Houellebecq
Editorial Anagrama
A estas alturas de la vida, uno ya sabe reconocer un buen libro. Y un buen escritor. No sé las claves (que si las supiera, creo que estaría en ello). O a lo mejor no sé reconocer un libro que sea sólo un buen libro pero sí un magnífico libro. Éste lo es. Es mi segundo libro de Houllebecq y tengo que postrarme ante su talento. Sólo un genio sabe retratar la sociedad. Bastan unas páginas para dejar testimonio a las generaciones venideras de cómo es nuestro mundo. Nuestra estúpida relación con algunos aspectos del arte moderno, el poder de las guías de restaurantes, las relaciones humanas, la maldad en el ser humano, la mediocridad, el inevitable atractivo de las rubias del este de Europa, las muertes contratadas en Suiza. Me encanta que el escritor se incorpore a su novela como personaje (y no como un personaje fácil o lírico, sino echando carnaza para sus detractores).
Parece que en esto no todo el mundo está de acuerdo. Que han puesto a parir al jurado del Goncourt por dar un premio inmerecido. Sobra decir que no estoy de acuerdo. Se me nota ¿no?.
Ana Ruiz

Nader y Simin, una separación

Dirección: Asghar Farhadi
Guión: Asghar Farhadi
Reparto: Sareh Bayat, Sarina Farhadi, Leila Hatami, Kimia Hosseini, Shahab Hosseini, Babak Karimi, Peyman Moaadi, Ali Asghar Shahbazi, Shirin Yazdan Bakhsh
No es porque seamos freaks de las versiones originales, ni porque quede bien lo de decir que hemos ido a ver una película iraní (que es lo que argumentan los que se quieren reír de nosotros). Es porque en el cine me atrapan estas películas universales. Y porque me enseñan que es también en esto más lo que nos une que lo que nos separa. La estantería de la casa de la pareja, hace más por el entendimiento de la realidad iraní que 20000 pancartas en las manifestaciones. Porque entiendes que es una librería como la de tu casa. Y que también los que viven bajo regímenes autoritarios árabes tienen una vida y unas inquietudes parecidas a las nuestras. La ruptura de una pareja en Teherán a causa de las diferentes prioridades en los dos miembros de la pareja es tan comprensible que se te olvida que Simin y su hija llevan un pañuelo en la cabeza. Sólo la fuerte religiosidad de la cuidadora, sitúa justamente la acción en una dictadura islamista.
Nader y Simin deciden separarse porque Simin quiere vivir fuera de Irán para que su hija tenga acceso a una vida mejor. Pero el padre de Nader tiene un Alzheimer que le hace requerir cuidados continuos. Simin se va a vivir a casa de su madre pero la  hija de ambos se queda con el padre, porque sabe que sin ella su madre nunca se irá. Nader tiene que contratar a una mujer para que cuide a su padre mientras él trabaja. Una mujer con graves problemas económicos y personales que como cualquier empleada lucha por hacer frente a sus necesidades sin perder su imprescindible sueldo. Y eso nos pone frente a las consecuencias que en cualquier sitio (no sólo en una dictadura religiosa), pueden tener pequeñas mentiras (sin importancia, que diría la película). Pero en una situación como Irán la Justicia y la religiosidad en un mundo moderno se encuentran con aberraciones absurdas. El que ve la película se da cuenta de que no hay buenos ni malos. Y no puede dejar de ser juez y parte. Es una película magnífica, con una interpretación prodigiosa. Sólo el final escapa a la condición de obra maestra.
Ana Ruiz

Toc, toc

Director: Esteve Ferrer
Intérpretes: Esteve Ferrer, Fran Sariego, Africa Gozalbes, Ana Frau, Miguel Foronda, Inge Martín y Sara Moros.
Teatro Principe. Madrid:
Del 01/03/2012 al 08/04/2012
TOC son las siglas con las que los psiquiatras denominan a los trastornos obsesivos compulsivos: para el que se haga lío con la cosa de las neurosis, viene a ser lo que padecía Jack Nicholson en la película “Mejor Imposible”. Los TOC son carne de humor fácil porque todos llevamos un obsesivo-compulsivo dentro. Algunos, cumplen los criterios y otros no llegamos. Pero que levante la mano el que no ha caminado intentando no pisar rayas o se le han pasado las horas haciendo números. Pues de esos, en estado patológico, se llena el escenario del teatro en una supuesta sala de espera de un afamado psiquiatra. No es desde luego, un modelo de teatro de alto nivel. Pero la mediocridad de la obra, la salva el talento de los actores que son capaces de hacerte reír a carcajadas a pesar de que el chiste sea incluso de dudoso gusto. Es más. Reconozco que estuve muy entretenida.
PS Los de más de 70 se partían de risa, de verdad.
Ana Ruiz