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Mi serie favorita: Shameless

Recién arrancada su tercera temporada en los USA, con una season premiere tan vertiginosa y delirante como nos tienen –mal- acostumbrados y donde las tramas principales se ramifican y renuevan en combinaciones harto apetitosas de seguir a priori, la historia de la muy disfuncional familia Gallagher (+ allegados) y sus infinitas tribulaciones en la batalla cotidiana por una supervivencia más o menos digna, continúa traspasando la pantalla con frescura y complicidad absolutas, gracias a un reparto en perpetuo estado de gracia pero también a la notable agilidad de su puesta en escena y unos guiones desaforados pero creíbles, que ya han logrado dejar muy atrás el juego de comparaciones con la serie británica original.
En Shameless, Chicago y sus múltiples ghettos superpuestos son el escenario de una guerra de clases en nada encubierta, donde la picaresca y el ingenio más callejero son obligatorios para los protagonistas de una narrativa que asume sin remilgos su papel en una sociedad al límite de lo soportable. Pero la asumida comicidad de lo grotesco, lo feo y lo escatológico no pueden con el verdadero alimento vital de sus existencias: el orgullo de pertenecer a un clan, en el que amor y dignidad no son, en modo alguno, conceptos abstractos. Los peligrosos delirios amorales del patriarca Frank, la estafa al sistema como relación laboral preferente (en palabras de Lip, el retoño prodigio: “Los blancos pobres solo salimos del barrio engañando”), o el aferrarse a un Sueño Americano que nunca ha funcionado como prometía (Fiona y sus trabajos basura, el autoengaño de las oportunidades con trampa): todo resultará llevadero mientras ese pegamento les mantenga unidos. Y en ese territorio frágil, nuestros anti-héroes de referencia han demostrado que saben moverse a la perfección. Disfrutemos de la experiencia.
Luis Avín
 

Quantic & Alice Russell: Look around the corner

(Tru Thoughts / Resistencia)
Hace ya un lustro que Will Holland, el talento que se esconde tras el alias de Quantic, decidió radicarse en la colombiana Cali y desde su estudio casero Sonido del Valle, regalarnos los oídos y las caderas con una versión propia de los cálidos sonidos tropicales que han nutrido su discurso desde hace ya una década ( a escuchar: Tradition In Transition, del 2009, junto al Combo Bárbaro, también en Tru Thoughts; y dos proyectos recientes para el sello Soundway, con Los Míticos Del Ritmo y Ondatrópica).
La noticia de su reencuentro con Alice Russell, la vocalista blanca-pero-muy-negra de Brighton con la que había grabado habitualmente bajo la bandera de The Quantic Soul Orchestra, fue celebrada justamente por los fans de ambos y Look Around The Corner (Tru Thoughts, 2012) reafirma el poderío de su alianza con argumentos incontestables, definitivos: la Russell nunca ha cantado mejor en todos estos años y el exquisito trabajo musical del equipo reunido para las sesiones por Holland, hace resaltar, aún más, unas composiciones trabajadas para emocionar – y mucho…
Así de gratificantes son los resultados; desde la psicodelia orquestal a lo Charles Stepney del tema título, al rock and roll cubanizado (¿o es al revés..?) de Bogaloo On 33, más unas cuentas muestras del espíritu  pop-soul que habita en un repertorio trufado de futuros clásicos, el puro sabor y feeling que rezuman estas sesiones –la presencia de gigantes como el pianista Alfredito Linares también tiene mucho que ver- tienen su rúbrica en una versión de matrícula de honor de I’ll Keep A Light At My Window, el venerable clásico que tantas lecturas notables (de los Tempations a Patti Labelle, de Diana Ross al NYCC) ha ido acumulando con el paso de los años: sublime, sabia y extra-soulful.  Conclusión: queremos más y pronto.
Luis Avin Fernández / mercadonegro2013