Menorca es una isla única y sorprendente. Parte de su encanto radica en que aúna la posibilidad de encontrar rincones de aguas turquesas y transparentes lejos del mundanal ruido y en los que tienes la difícil, hoy en día, oportunidad de estar solo y la posibilidad de caminar por largas playas de arena blanca y fina y aguas transparentes.Pero el encanto de Menorca no se reduce sólo a sus playas. Entre otros muchos hay un rincón que merece la pena visitar y conocer si tienes la oportunidad de visitar la isla: Se trata del Puerto de Cales Fonts en Es Castell, un puerto miniatura en el que los almacenes de los pescadores han sido reconvertidos en bares, tiendas de souvenirs y restaurantes de una amplia variedad que van desde las pizzerías y creperías más asequibles de precio, hasta los restaurantes de cocina mediterránea y de pescado y marisco. Yo os recomendaría ir a cenar a El Trébol, que cuenta con un surtido de pescado fresco riquísimo y entrantes sencillos y variados. El puerto es peatonal, pero podeis dejar el coche en el aparcamiento que se encuentra a la entrada de Es Castell, frente a la iglesia. Como curiosidad, enfrente del muelle de Cales Fonts y en una pequeña isla, se encuentra El Lazareto, un antiguo hospital donde los infecciosos guardaban cuarentena que se ha reconvertido en lugar de celebración de cursos y congresos y residencia de verano para funcionarios. No dejeis de visitar Cales Fonts si viajais a Menorca!