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ULM: Strofi. Atenas


Rovertou Galli 25. Atenas
Tfno : 210 9214130
www.strofi.gr
Era mi última noche en Atenas...
Pregunté en la recepción del hotel un sitio próximo y agradable para cenar. Me miró y sólo respondió: Strofi! Yo no tenía ni idea de a qué se refería. ¿No conocces Strofi? !!Es imprescindible!!! dijo.
Tarjeta en mano llegué a la esquina del restaurante, casita azul de 2 alturas que no decía gran cosa. Al entrar percibí algo especial, cuidada decoración con un montón de fotos de sus comensales más internacionales, algunos desconocidos para mi ! anda Nureyev!! este sí...
Seguimos al camarero hasta la azotea... era el paraiso. Desde aquí puedes tocar el Partenón con la mano y oir la obra que se representa en el odeón de Herodes Ático. Strofi está a los pies de la sagrada Acrópolis a unos pasos del teatro.
Su cocina, tradicional griega, es exquisita, el trato amabilísimo, el ambiente acogedor y de fondo, el marco incomparable de la Acrópolis iluminada. Entonces pensé que éste era un lugar en el mundo y que quizás se sentaron en esa misma mesa Margot Fonteyn y Nureyev después de representar El Corsario en el teatro de Herodes.
No olvides reservar o tendrás que llorar al maître por una mesa.
Al

Tips de Salónica

Hotel Daios http://www.daioshotels.com/ En el corazón de la ciudad, es el sitio ideal para una escapada de pocos días por su localización y sus estupendas vistas. La mayoría de las habitaciones tienen vistas al golfo Termaico. Puedes olvidar tu coche en el garaje (un plus indispensable para los que van en coche, porque encontrar un sitio para aparcar en el centro de Salónica puede convertir tu excursión en pesadilla), dar unos pasos y disfrutar del paseo marítimo, de las tiendas, los museos y los bares del centro andando o en bici. Servicio correcto, decoración minimalista, precio moderado/elevado.
Museo Arqueológico http://www.amth.gr/ Tiene todo lo que uno espera encontrar en un museo de cultura clásica griega, con la ventaja de la poca afluencia de gente. Actualmente se puede visitar la exposición Myrtis (http://www.myrtis.gr/) con actividades interactivas ideales para niños.
Museo de Ciencia y Tecnologia Noesis. Indispensable si viajas con niños de 5 a 12 años. Tiene lo típico de un planetario (simulador 3D, proyecciones planetario...) pero la agradable sorpresa es la sala de juegos/experimentos interactivos (Technopark) en la parte de exposiciones, con todo tipo de experimentos que los niños (y los adultos) pueden probar. Dos horas de diversión garantizadas. http://www.noesis.edu.gr/
Comida griegaRestaurante Brasserie Zythos in Ntore. Trirogianni 7 Leukos Pirgos. http://www.zithos.gr/EN-zithosntore.asp Mi sitio favorito para comer a mediodía. Con vistas a la Torre Blanca, comida griega-oriental con recetas que han traído a Salónica los inmigrantes de Asia Menor.
Bar de copas
Flou
, Nikoforou Foka 9. Está en un callejón enfrente de la Torre Blanca. A partir de las 11 de la noche, la música es una mezcla de todo pero siempre divertidísima, es enano pero de los pocos bares de copas donde es muy normal ver a la gente bailar tango, bosa nova o rock-n-roll. Se llena siempre y sigue ahí desde los principios de los 80, no es ninguna casualidad...
Café
Café Nikis 35
, Leoforos Nikis 35. Justo en el paseo marítimo, tiene cuatro mesitas en la acera donde uno se puede sentar a mirar los barcos...
Salir de marcha.
Zona Syngrou/Valaoritou. La zona que incluye las calles syngrou, valaoritou, leontos sofou y frangon es donde hasta hace poco mas de 10 años uno encontraba la pequeña industria de la ciudad. Ahora, uno encuentra bares, kafeneion, discotecas, de todo tipo y para todos los gustos, muchos de ellos escondidos en pisos. Un sábado de primavera a las 3 de la madrugada es difícil cruzar la calle por la cantidad de gente que uno puede encontrar (y eso en plena crisis...) Si no te asusta la cantidad de gente, seguro que encuentras un bar a tu gusto. Un par de propuestas: - To dentro pou edine (el árbol que daba) - "kafeneion", Syngrou 9, para tomar vino y algún pincho y Paparouna (amapola) restaurante + bar de copas, de los primeros sitios en abrir en la zona.
La mejor vista de la ciudad. Se llama "ano poli" (el "barrio alto" de Salónica) o "kastra" (la acrópolis de la antigua muralla). Merece la pena perderse por sus calles, la arquitectura de las casas da una idea de lo que Salónica fue a principios del siglo XX (la parte moderna de la ciudad, más cerca del mar, se reconstruyó entera después del gran incendio del 1917). Sigue cuesta arriba, la vista panorámica de la ciudad desde allí merece la pena.
Apostolos

Islas Griegas

Hasta hace no mucho, para mí, pensar en Grecia venia asociado a imágenes del Partenon, Delfos, Epidauro… Si acaso una postal de las empinadas calles de Hidra o comer pistachos camino del templo de Afaia en Egina. Pero hace unos años me fui con unos amigos a navegar por el Jónico y quedé para siempre enganchada a las islas griegas.
Recuerdo que Apostolos escribió una vez en viernes que Grecia tenia más de 2000 islas y lo que parece una suerte se convierte en un hándicap porque cuando visitas una quieres conocerlas todas. Si optas por el Jónico, entonces puedes encontrar ciudades de influencia veneciana como Corfú, frondosos paisajes de pinos que llegan hasta la misma orilla del mar entre los que se intercalan elegantes cipreses asomando sus copas. El mar azul intenso en Corfú y en Paxos donde al abrigo de una isla que hace de guardiana está el puerto natural con mas encanto de los que yo conozco. Como en casi toda la zona, los puertos se funden con el pueblo que mira al mar con sus callecitas llenas de tiendas y pequeñas iglesias y en dónde a pesar del bullicio de los turistas el ambiente que se respira es de calma. En Antipaxos el agua es turquesa pero la tranquilidad del paraíso de playas salvajes se rompe de vez en cuando con la llegada de barcos cargados de turistas a darse un baño bajo el ruido atronador de la canción del verano heleno. Y es que los griegos son todavía más ruidosos que nosotros. Pero también, como nosotros aman la vida al aire libre y pasan horas en las “tabernas” tomando vino y cerveza acompañado de todo tipo de platos de influencia mediterránea que resultan de lo más atractivo a nuestro paladar.
Si lo que se busca es la típica postal de la iglesia encalada con la cúpula azul y el mar de fondo, entonces hay que ir a las Cicladas. Del Pireo salen multitud de barcos con destino en las islas a cada instante. No se me ocurre mejor forma de llegar a ellas que atravesando el Egeo y dejándose acariciar por la brisa y el sol que calienta en lo alto. A Paros se la conoce como la Jerusalén griega y es que está salpicada de iglesitas por doquier. Pero no es ese su único atractivo, Naoussa, Prodromo, Piso Livadi … son pueblos con encanto que además tienen playas de aguas transparentes a tiro de piedra. Mykonos tiene bien ganada su fama y es que a su paisaje de molinos, iglesitas y calles encaladas, suma un ambiente de fiesta que invita a juntar las noches con los días sin descanso. Santorini es una isla más tranquila. Sus atardeceres en la caldera del volcán dónde hunden sus cimientos las poblaciones más bonitas son su principal reclamo y la verdad, es que la visita no defrauda en absoluto a los turistas que acuden a diario a Ia, Imerovigly a ver como se esconde el sol tras el horizonte. Milos tiene fama por sus playas y en efecto el agua transparente y calma invita a bucear en playas con grutas, islotes a pie de orilla, piscinas naturales que el mar hace al adentrarse en la isla entre rocas calizas… pero también tiene el encanto de poblaciones de calles estrechas llenas de tiendas y “tavernas” repletas de gente paseando curiosa por la noche bajo parras y buganvillas que sin embargo por la mañana amanecen tranquilas con sabor a pueblo.
En definitiva, que cada uno tiene su isla favorita pero si hay algo seguro es que si pruebas a visitarlas, seguro repites.
ASM

ULM: Meteora: Hotel Pyrgos Adrachti

Hola a todos!
Quiero compartir con vosotros el viaje que hice a finales de agosto a METEORA en Grecia. Ha sido una excursión algo peculiar pero muy divertida y totalmente recomendable.
METEORA es un área montañosa que desde 1988 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pertenece a la ciudad de Kalampaka y su atractivo está en las construcciones de monasterios en las cumbres de estas montañas desde el siglo XIV
Bueno, la aventura comienza un viernes 28 de agosto, aterrizamos en Atenas y corriendo cogimos un taxi para llegar al autobús que nos llevaría a Kalampaka. Cuando llegamos a la Terminal B de la estación de autobuses nos llevamos la sorpresa de que el calendario publicado en Internet nada tiene que ver con el real así que sin autobús a Kalampaka decidimos coger uno que nos llevaba hasta Trikala a 24 Km de Kalampaka.
El viaje en autobús hacia el interior de Grecia nos permitió mezclarnos con la auténtica
sociedad griega, música griega, gente que viajaba de pie durante horas por carreteras llenas de curvas, el conductor hablando por el móvil sin ningún tipo de precaución y jurando en “griego” contra el resto de conductores, a 10 km/hora…. en fin, todo muy “griego”.
Tras 5 horas de viaje, un pasajero mareado y veinticinco mil paradas (el conductor podía parar cada vez que alguien se lo pidiese), llegamos a Trikala ya de noche y conseguimos un taxista que nos acercase hasta nuestro hotel que estaba en Kastraki a las afueras de Kalampaka.
Tomad nota del hotel porque es absolutamente recomendable: “PYRGOS ADRACHTI” podéis reservarlo en booking.com a muy buen precio y la localización es espectacular, por ese mismo motivo es bastante difícil de encontrar incluso con GPS pero sin duda merece la pena. Es una especie de casa rural con todas las comodidades, pero cuando abres la terraza y ves las vistas de las montañas rocosas, iluminadas por la luna, a unos pocos metros de distancia, te quedas sin palabras, os envío una foto de las vistas desde nuestra terraza donde por supuesto aprovechamos para celebrar el comienzo de lo que iban a ser unas maravillosas vacaciones para brindar con unas cervecitas que compramos en el bar del hotel.
A la mañana siguiente, nuestra grata sorpresa fue disfrutar del desayuno en una enorme terraza del hotel con unas vistas de Meteora privilegiadas. El mismo dueño, muy agradable, te informa de los horarios de los monasterios y te aconseja sobre el mejor recorrido según el tiempo del que dispongas.
Tomamos un taxi y por sólo 5 euros llegamos al primer monasterio, a partir de ahí coger fuerzas y empezar a subir escalones!. Nosotras visitamos 3 monasterios, Metamorphosis, el más grande, Varlaam y Agios Nikoleos que es de los pocos que aún siguen habitados, pero en total hay 7.
Es curioso que en todos ellos las mujeres deben ir con falda, por lo que si llevas pantalón ó bermudas te dan allí una especie de pareo para que te lo pongas encima. Los Monasterios son bonitos, quizá demasiado reformados, destacan sobre todo las capillas de estilo bizantino que además están muy bien conservadas, pero lo más alucinante es el entorno en el que estos Monasterios se encuentran, en pleno contacto con la naturaleza, la paz que se respira a pesar de la cantidad de turistas que por allí rondan, y las vistas del valle junto a las montañas rocosas son espectaculares.
Entre el segundo y tercer monasterio, en lugar de acceder por la carretera, cogimos un atajo a través de un sendero, es algo escabroso y empinado pero merece la pena por el frescor de la vegetación, las vistas de las que puedes disfrutar desde allí y la tranquilidad de la montaña.
En la época en la que fuimos el clima es bastante seco y caluroso por lo que es recomendable madrugar e ir a primera hora de la mañana. Aproximadamente se tardan unas 4 horas en visitar 3 monasterios, pero no es necesario visitarlos todos ya que son muy parecidos y alguno está cerrado al público.
Aprovechando que la vuelta es cuesta abajo, volvimos dando un paseo y decidimos premiarnos el esfuerzo con una cervecita bien fresquita y una ensalada griega (tomate, pepino y queso feta) en una terraza de Kalampaka que nos devolvieron las fuerzas para continuar con nuestro viaje, volver a Atenas y en los días posteriores visitar el Partenón y varias islas del país, pero sin lugar a dudas Meteora me impresionó especialmente, espero que algún día vosotros también os animéis a visitar esta maravilla.
P.D Os envío algunas fotos para que os hagáis una idea….
VGO.

Las Troyanas


MARIO GAS. TEATRO DE MÉRIDA
Del 12 de agosto al 28 de septiembre en las Naves del Matadero de Madrid.
Dicen que el día del estreno desmereció porque no había lleno total. Pero el día que yo vi a Mario Gas abrazado a Gloria Muñoz, tenía enfrente a tres mil personas que llenaban un teatro romano que aplaudía de forma atronadora tras 100 minutos de silencio absoluto. Habíamos sufrido durante esos 100 minutos los horrores de la guerra, que se nos representaban con la fuerza que da la edad de la tragedia y la certeza de que poco ha cambiado la crueldad del ser humano tras la batalla. Los griegos no tienen piedad con los troyanos. Han humillado el cadáver de Héctor y ahora se sortean a las mujeres de Troya.
Gloria Muñoz, majestuosa Hécuba aún en su dolor, se lamenta por su ciudad, por sus hijos y por lo que le ha deparado la vida. Ella, que un día fue reina de Troya, tendrá que servir a Penélope, la mujer de Ulises y dice “No llaméis feliz a alguien hasta que no haya muerto”. Anna Ycolbazeta, borda el fascinante personaje de Casandra (profetisa condenada a no ser creída) a la que se dota en esta adaptación de una especial cordura. Pero es la impiedad ante Astianacte, el hijo de Héctor, la que sobrecoge. Porque los griegos temen al hijo del héroe y no pueden dejarle vivir. Y se lo arrebatarán a Andrómaca (magnífica Mía Esteve) que minutos antes ha convencido al público de que fue la esposa perfecta en un monólogo clásico.
Y uno sabe que la humanidad apenas ha aprendido nada y que los vencedores siguen destrozando a los vencidos más allá de la victoria. Y que, aunque en la guerra mueran los hombres, las mujeres sufren las ausencias y los hijos heredan el odio.
Por eso nos levantamos los tres mil espectadores a aplaudir. Porque nos habían convencido de que Eurípides entendió la naturaleza del ser humano. Y porque éramos afortunados por haberlo aprendido en uno de los teatros más bellos del mundo.
Ana Ruiz