Calle de la Comunidad de Madrid 35 (edificio Burgosol) Las Rozas. Madrid.
Desde que empecé a salir de copas, en las distintas ciudades donde he vivido, siempre he tenido “mi bar”. Un sitio en el que pasar la noche, con los amigos hasta el cierre y para la penúltima cualquier otro sitio. Todos han sido para mi “ULM”....y hoy os quiero hablar de uno de ellos.
Alli, Pedro y su banda amenizan las noches de los jueves, viernes y sabados (y algunos miercoles) con canciones de todo genero, desde rancheras hasta Extremoduro.
¿Y qué hace especial el sitio?, ¿será por la banda? no… ¿porque Pedro canta bien? Ejem, me temo que tampoco. Por la decoración del bar, puedo garantizar que no. ¿Entonces? Pues como todos los sitios con magia es difícil de explicar. Hay gente de todo tipo, desde el ejecutivo con su traje y corbata hasta el macarra de 20 y allí todos cantando al unísono sus recuerdos: “Sufre mamón”, “ Gavilán o Paloma”, “ La chica de ayer”, “ El toro enamorado de la luna”… Pedro busca en nuestra memoria colectiva y eso es lo que él domina, que la gente se divierta. Nos deja saborear un trocito de recuerdo, del ramito de violetas, cien gaviotas, mediterráneo y no permite que la marcha decaiga. A veces, si tienes buena voz, te dejan cantar con ellos. Y, no nos vamos a engañar, ¡eso me encanta!.
No se puede explicar. Pero vete un día y tómate dos copas. Te quedarás. No conozco a nadie que haya ido y no haya disfrutado.
Nos vemos alli...
Maria BAlli, Pedro y su banda amenizan las noches de los jueves, viernes y sabados (y algunos miercoles) con canciones de todo genero, desde rancheras hasta Extremoduro.
¿Y qué hace especial el sitio?, ¿será por la banda? no… ¿porque Pedro canta bien? Ejem, me temo que tampoco. Por la decoración del bar, puedo garantizar que no. ¿Entonces? Pues como todos los sitios con magia es difícil de explicar. Hay gente de todo tipo, desde el ejecutivo con su traje y corbata hasta el macarra de 20 y allí todos cantando al unísono sus recuerdos: “Sufre mamón”, “ Gavilán o Paloma”, “ La chica de ayer”, “ El toro enamorado de la luna”… Pedro busca en nuestra memoria colectiva y eso es lo que él domina, que la gente se divierta. Nos deja saborear un trocito de recuerdo, del ramito de violetas, cien gaviotas, mediterráneo y no permite que la marcha decaiga. A veces, si tienes buena voz, te dejan cantar con ellos. Y, no nos vamos a engañar, ¡eso me encanta!.
No se puede explicar. Pero vete un día y tómate dos copas. Te quedarás. No conozco a nadie que haya ido y no haya disfrutado.
Nos vemos alli...








