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Ray LaMontagne: God Willin & the Creek Don't Rise

Ray LaMontagne ha sido bendecido con una voz que emite melancolia. En otras palabras, sus cuerdas vocales roncas atesoran el poder de calmar, incluso cuando sus letras hablan en terminos de dolor. Esto deriva en lo que resulta una historia de éxito muy improbable: un cantante radicalmente opuesto al Billboard americano, tan reacio a ser el centro de atencion que rara vez concede entrevistas y se niega a hacer videos de sus canciones.
Dicho esto, un cínico podria apuntar al monton de programas de television de moda en EE.UU que han utilizado su don para las baladas de combustion lenta como reconciliacion con el público. Si eres una persona que enciende la television de vez en cuando para pasar el rato viendo alguna serie con cierta calidad, es probable que hayas oido al cantante acentuar algunas lágrimas de despedida o de salida prematura en una escena emocionalmente intensa, como en la magnifica House M.D.
Su cuarto LP, God Willin' & the Creek Don't Rise, es el primero totalmente autoproducido. Además, en este disco, Lamontagne aumenta el protagonismo de sus músicos de apoyo. No es un gran salto con respecto a su anterior trabajo pero sin duda suena magnificamente: una confusa trama de instrumentacion organica y guitarra slide sobre las que Lamontagne dirige el rumbo sus narraciones.
Sin embargo, es dificil escapar a la sensacion de que falta algo (tal vez el drama que marcó los mejores temas de su anterior trabajo, Gossip in the Grainis). Aunque sustentado por un par de bombazos -el tema que abre el disco, Repo Man es una rafaga de riffs y resentimiento, mientras que The Devil is in the Jukebox es sucia y suelta- el disco cae a menudo en el tedio de un monorritmo, alcanzando el punto mas bajo de arreglos en Are We Really Through, que esta tan anegado de cliches y metáforas faciles, que casi parece especialmente diseñado para ser usada de fondo en una serie de television.
Asi todo, este disco gustará sin duda a los fans del cantante. Ray se aproxima de vez en cuando a sus idolos con habilidad y cariño, sin perder nada en el proceso (el fantasma de Van Morrison se puede sentir acechando en This Love Is Over). Las mejores canciones no llegan a rescatar el disco pero si sugieren que Lamontagne puede salir de su zona de confort cuando se lo proponga lo cual es una pena por la poca frecuencia con la que ocurre.
Ruben R. Gándara


Australia

SYDNEY
Llegó el turno de hacer un recorrido por la ciudad más conocida de las antípodas. Lo primero que suelo decir cuando me preguntan por esta ciudad es que la considero un sitio estupendo para vivir y teniendo en cuenta que está a 27 horas de avión de la familia y amigos… yo creo que eso es mucho decir.
Sydney es una ciudad compendio de muchas otras. Los rascacielos te pueden recordar a Manhattan- aunque a pequeña escala-, algunos edificios son totalmente londinenses, otras zonas próximas al mar traen reminiscencias de Barcelona… pero lo que la diferencia de todas éstas como en toda Australia, es la rotundidad de su naturaleza. No es difícil encontrarse un loro de colores en la cornisa de un edificio vanguardista, ni tropezarse con un árbol de hojas lilas o rojas que ni de cerca existen por Europa. Visita de rigor al Opera House. ¿Quién se atreve a negar que el puerto de Sydney es el más bello del mundo?. Su compleja geografía costera de colinas y apartadas bahías es el escenario perfecto para dos de los ejemplos arquitectónicos más ambiciosos del mundo moderno: la Ópera de Sydney y el Harbour Bridge de Sydney. Por lo tanto, no es de sorprender que la mayoría de los turistas se centren en el puerto con el renovado encanto de The Rocks, el trajín de gente en Circular Quay y la impactante Ópera de Sydney. Recomiendo la vista de la bahía desde el ferry de regreso de Manly y si es por la noche mejor.

ULURU
El Uluru, junto con la Ópera de Sydney, son los dos símbolos más conocidos de Australia.
El Uluru es un monolito enigmático e hipnótico que cambia de color según la posición del sol, siendo de un color marrón en las horas centrales del día y tornasolándose cada amanecer y atardecer en colores naranjas, rojos y destellos púrpuras. Este impresionante monolito mide 350 m y es un lugar sagrado para los aborígenes de allí, los anangu. Según los aborígenes, el Uluru cuenta la historia del enfrentamiento entre dos serpientes creadoras del mundo.
Uno de los momentos más impactantes de todo el viaje fue sobrevolarlo, ahí comprendí que realmente estábamos en Australia. Es muy recomendable dar un paseo por la base del uluru para poder contemplarlo de cerca y poder tocarlo pero evitar subir a la cima, a los aborígenes no les parece correcto porque es su lugar sagrado. Ahí queda dicho, que en el respeto está la clave de la convivencia intercultural.

El Outback, a través del desierto
Dimos una vuelta pequeña pero suficiente para "sentir" la ciudad más insegura del Territorio Norte. Lo cierto es que hay muchísimos aborígenes alcoholizados, esto es un problema en Australia, debido a la usurpación de territorios, las subvenciones, el desempleo, etc
Recorrimos el desierto con los chicos de Wayward, fueron 2000 kilómetros en 3 días (hicimos el Territory Run). Recomendado si quieres conocer gente, ayudar un poquito con la cocina y conocer el desierto de una forma segura. Todo el viaje es por la Stuart Highwayque que recibe el nombre en honor de aquel que fue el primer explorador que recorrió Australia desde el Índico hasta el Pacífico.
Aquí podrás dormir en una granja típica australiana, en chozas semipermanentes en mitad de la nada, contar historias alrededor de un buen fuego, tomar una cerveza de gengibre (ginger beer) en el pub más recóndito de Australia, en Daily Waters no dejes de montar en canoa en Katherine (hay cocodrilos, pero muy pocos y huidizos...sin peligro alguno) que es una garganta espectacular... dentro del Parque Nacional Nitmiluk.


DARWIN
Darwin es una ciudad reconstruida después del ciclón Tracy. Es una suerte de Benidorm con toques australianos, donde se juntan ingleses que aunque parezca mentira vienen hasta aquí a emborracharse y buscar juerga con europeos en busca de aventuras. Es punto de partida de un montón de tours, sobre todo al cercano Kakadu. 
Kakadu es posiblemente el parque más famoso del Territorio Norte, es donde acaba Cocodrilo Dundee 2. Aquí encontrarás cocodrilos, humedales y miles de aves. Asegúrate de que tu crucero de cocodrilos incluye alimentarlos, porque es espectacular.
Uno de los lugares más espectaculares son las Jim-Jim falls, dos cataratas de unos 30 metros de caída. Podrás bañarte en sus frías aguas (casi nunca hay cocodrilos) incluso si te atreves podrás colocarte bajo ellas. Una de las mejores cosas, como pasa a lo largo de todo el viaje, es la escasez de turistas.  
Rubén R. Gándara

Massive Attack: Heligoland


El próximo 8 de febrero sale a la venta el nuevo disco de Massive Attack pero lo mejor es que habrá gira así que, si puedes, no te los pierdas porque su directo es toda una experiencia. El 23 de septiembre del 2009 en el Rivermead Leisure Centre de Reading acudí a uno de sus ultimos conciertos. El lugar es una simple cancha de colegio cubierta, sin más. Muy buena acústica y la asistencia de unas 2000 personas que llenaban el lugar pero sin agobiar, habia hueco para disfrutar de tu espacio vital sin sentirte el único que estaba en el recinto.
Como telonera estuvo la ex-Tricky-girl Martina Topley Bird. Música amigable y con un toque de inocencia-candidez. No estuvo mal pero los presentes estaban mas atentos a engullir cerveza que al recital de la muchacha. Eso si, el hombre orquesta que la acompañaba era digno de verse. Daba igual que tocara la bateria, el timbal, la guitarra o el triangulo: era un espectaculo viviente. Al finalizar el setlits y abandonar el escenario recibió una gran ovacion de sincero reconocimiento.
Y llegó el acto principal. Seis años desde su último album y cerca de dos décadas desde su apogeo, sin olvidar la inminencia de un nuevo disco de los de Bristol que había levantado mucha expectacion. Era una mezcla de bendición para el público de aquella noche -la mayoria treintañeros- expectantes ante un viaje nostálgico que les atraía más que la curiosidad por escuchar el nuevo material del ahora dúo -Robert del Naja y Grant Marshall-. Cinco canciones del nuevo disco sonaron hasta que llegó el primer gran clasico "Inertia Creeps" y el público lo recibió a partes iguales entre alivio y reconocimiento. El escenario, austero (una pantalla LED detras del escenario) pero efectivo a la hora de potenciar los temas que la banda fue desgranando a lo largo del repertorio, aderezado con diverso material grafico. La aparición del legendario Horace Andy primero en "Angel" y luego en "Splitting the Atom" (nombre del EP adelanto del nuevo disco "Heligoland") y un entretenidamente bizarro medley de blues/reggae gótico, nos puso el vello de los brazos de punta. Aun asi, Massive Attack no parecía que fueran a centrarse en la nostalgia: a pesar de la belleza celestial de sus mayores exitos - "Unfinished Sympathy" tan gloriosa como siempre - su esóterica mezcla de hip hop, soul y dub parecía a ratos mostrar una parte mas oscura. Sentimiento que impregna varios de los nuevos temas, sin embargo, parece haber luz entre las sombras.
En definitiva, un buen concierto en el que MA no dieron excesivas concesiones al pasado: de 16 temas tocados aquella noche, 8 fueron inéditos. Quien espere escuchar una segunda parte de "Blue Lines" o "Mezzanine" se sentirá un poco decepcionado. Sin embargo, si te gustó "100th Window" disfrutarás con el próximo lanzamiento.
Ruben