Mostrando entradas con la etiqueta Laura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Laura. Mostrar todas las entradas

Mi serie favorita: Freaks and Geeks

Esta serie se ha convertido ya en un clásico para los forofos de las series. En su momento no tuvo un gran éxito pero gracias al boca a boca se convirtió en serie de culto. Hecha en el 2000 pero ambientada en los años 80, esta serie de solo una temporada de 18 capítulos nos muestra la vida en el instituto de 2 hermanos. La hermana mayor, cansada de ser la hija y alumna perfecta, se junta en su último año con los mangantillos del instituto (los freaks). Su hermano pequeño es el típico rolero tímido con amigos rarunos, inadaptado social, especialmente si se trata de hablar con chicas (los geeks).
Es una sit-com bastante divertida y en la que empezaban actores jovencitos que ahora se han hecho muy famosos. De hecho, una característica de esta serie es que la edad de los actores es bastante similar a la de los personajes que interpretan, librándonos así de ver a casi treintañeros haciendo de chavalines, que da bastante grima. Los actores que pasan por esta serie son, por ejemplo, James Franco (especialmente buena la peli 127 horas, de un escalador que se queda atrapado por una roca) o Jason Segel (Marshall en Como conocí a vuestra madre) Linda Cardellini (enfermera en Urgencias) o John Francis Daley (el psicólogo de Bones) entre otros.
Importante también la banda sonora de esta serie. Grandes éxitos de la época, que tienen mucha fuerza en los distintos capítulos.
La serie nunca se emitió en España, así que hay que verla en VOS.
Para mi es una serie obligatoria. Se ve rápido, es ligera y desde luego fue un precedente al inicio de la gran moda seriéfila que ahora está en su clímax.
Laura

ULM: Cesky Krumlov

Praga es un sitio requeteconocido y visitado. Pero es sólo la punta del iceberg de un país que tiene mucho que ofrecer, tanto en ciudades como en paisajes.
Hace ya diez años que visité la república checa dentro de mi viaje de interrail y un lugar que me marcó fue Cesky Krumlov. Este pueblín, no muy conocido aunque sí muy importante, es patrimonio cultural y natural de la UNESCO.
Lo primero que hay que disfrutar es el viaje hasta llegar allí. Al menos entonces, había que ir en un tren “convencional” hasta Ceske Budejovice y allí se cogia un tren antiguo y lento de madera que recorría un magnifico paisaje a un ritmo casi, casi aburrido pero que con buena actitud podías disfrutar. En la parte de atrás del tren, el vagón se abría en una especie de balconcete desde donde observar las vías que se escapaban y los árboles y campos verdísimos en pleno verano. Un tren para mirar hacia fuera y regodearte, no un mero transporte.
Cesky Krumlov se encuentra encajonado en un doble meandro del río Moldava, con un castillo y palacio en nivel más elevado desde donde las vistas del pueblo son estupendas. Es un pueblo de aspecto medieval, con casas  góticas, renacentistas y barrocas. En el castillo se conserva un teatro barroco, con frescos pintados y con una tramoya y varios aparatos para efectos especiales: sonidos, lluvia,… muy reconocido. Cuando yo fui estaba en reparación así que sólo pudimos ver una parte.
Me alojé en un “Youth hostel” en el mismísimo centro. El pueblo es pequeño pero las calles centrales están abarrotadas de bares y restaurantes con bastante vidilla. Y claro, es Chequia: cerveza a raudales y comida rica en cualquier pub.
Se pasea a gusto por cualquier calle, por los puentes, con el río siempre presente y con muchas cosas para ver. Cada calle tiene algo y las fachadas de los edificios están esgrafiadas. Como el teatro y los títeres tienen relevancia, en cualquier tienda de regalos se pueden encontrar estupendas marionetas.
Sólo estuve dos días y se me hizo corto. Sin ninguna duda es un lugar al que me gustaría volver.
Las fotos son de Patricia Ramos, la amiga con la que compartí la mayor parte del interrail y quién me recomendó visitar este sitio. www.patriciaramos.net
Laura

Beach House: Teen Dream

Hace poco he descubierto un grupo del que ni siquiera había oído hablar. Además de gustarme su música, ésta tiene la capacidad de quitarme los nervios, agobios y crispación cuando la oigo. No me aletarga ni me deja pensativa, como hace otra música que escucho cuando estoy alterada. Simplemente me quita la parte negativa de tensión, dejando intacta la actividad o vivacidad, pudiendo seguir adelante con lo que esté haciendo, pero mucho más focalizada y con una mejor actitud.
No sé si esto le ocurrirá a alguien más o sólo a mi, pero merece la pena probarlo. Os dejo un enlace de descargas, y puede que al menos os guste la música. ;)
Laura


Cuaderno de Bitacora: Dormir en una cápsula

Este verano estuve 18 días en Japón; la mayor parte del tiempo fuimos un grupo de 10 amigos. El primer día llegué yo sola a Tokio y dormí en un hotel cápsula. 12 días más tarde repetí experiencia, esta vez compartida con el resto de amigos.
Y después de haber oído tantas críticas negativas o comentarios de emoción frikie al respecto, me apetece comentar los aspectos positivos de este tipo de hotel, más allá de su extravagante “encanto”.
En primer lugar, el espacio de las cápsulas difiere del imaginado, alejándose mucho del tamaño de un “nicho”. Estando sentada un 20-25cm sobran hasta el techo y de ancho cabrían 2 personas tumbadas. Cada cápsula dispone de tv, radio, despertador, luz general y luz de lectura, y repisa. Teniendo en cuenta el tiempo que haciendo turismo paso en el hotel, además de usar los baños y el rato en la cama antes de dormir, poco más hago pero aún así el resto de actividades que podrían hacerse en una habitación de hotel pueden hacerse en zonas comunes, muy cuidadas y cómodas (salones con sillones, sala de tocadores, baños, terraza, ordenadores con Internet...).
En cuanto a los baños, por ser típicamente de uso nacional, disponen de sen-to (baño japonés) que en cualquier otro hotel japonés también son de uso compartido, no suponiendo una desventaja frente a hoteles convencionales a menos que quieran usarse duchas occidentales, que no era mi caso.
Como decía, estos hoteles suelen ser usados por japoneses, normalmente gente de negocios que tras el trabajo pasan un tiempo en bares antes de dormir, por lo que además de ser económicos, suelen estar localizados en zonas céntricas, en los barrios más populares, de moda y de ocio, muy adecuado para los pocos turistas que allí nos alojamos. De este modo la experiencia resulta aún más genuina por compartir espacios con japoneses en su vida diaria y muy cómoda por la educación y consideración de éstos, ya que son muy respetuosos y silenciosos. En el caso de viajar sola resultan muy adecuados, especialmente por su seguridad.
Y por último, como dato absolutamente subjetivo, después de 12 días con otras 9 personas, es muy de agradecer tener un espacio individual propio para desconectar.
Laura