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ULM: Cahuita. Costa Rica

Parece mentira que a pocos kilómetros de San José de Costa Rica, una capital moderna al fin y al cabo, se encuentre un pequeño paraíso apenas levemente estropeado por el turismo que ni mucho menos es de masas. Me refiero a Cahuita, una playa de un Caribe menos trillado en un país donde la naturaleza es el principal reclamo pero donde el Pacífico es “la playa” por definición.
La aventura comienza en la elección de la ruta: “fácil”, hermosa y llena curvas y de camiones si elegimos la ruta por el parque nacional Braulio Carrillo y Guápiles; “difícil”, llena de curvas pero sosegada y aromática si elegimos la ruta del valle de Orosi, cuajada de cafetales y sabor a campo ( boyeros y sabaneros – los vaqueros locales- en Paraíso) y a paz colonial ( iglesias de Orosi y Ujarrás).
Ambas carreteras confluyen cerca de Guápiles y siguen en paz que no sosiego hasta Puerto Limón que es la causa de la ausencia de paz…Es el puerto principal del caribe y los trailers con miles de bananas “chiquita” y otras mercancías muy conocidas ( café por ejemplo) nos agobian el bellísimo recorrido hasta el gran puerto.
Desde Puerto Limon, interesante apenas como parada ligerita para apreciar un puerto tropical con sus (moderadas) virtudes y sus ( razonables) defectos, sigue un carretera cada vez más fácil, agradable y bella que conduce a otro mundo, aquel que separa el mundo colonial español del caribe afro-jamaicano.
Aunque pueda parecer tópico, el cambio es real, pues la construcción del ferrocarril para sacar el café de los valles centrales a la costa motivó una importación (mano de obra jamaicana, que trajo su cultura, su música y un patois mezcla de español, inglés e inglés de Jamaica) y una exportación ( la banana, inicialmente plantada para alimentar a los trabajadores y posterior exportación secundaria que llegó a suplantar al café como máximo producto local por no hablar de la influencia de la infame United Fruit Company, capaz de cambiar gobiernos y que puso de moda el término de “república bananera”). Como dato del cambio real: fue el presidente “Pepe” Figueres ( si, hijo de catalanes) el que concedió el voto a la minoría negra en…1948! ( antes de eso, ni pasar de la costa podían, cambiando de operadores y maquinistas en algun lugar entre Guápiles y Limón).
Llegados a destino nos espera un Aldeita de +-6x2 calles que concentra en tan exiguo urbanismo muchos bares y restaurantes, varias sodas ( tascas) y hostales y un encanto inversamente proporcional a su tamaño…
Nosotros nos alojamos en las cabinas Aché y sólo puedo recomendarlas: limpias, sencillas, con cama con mosquitero, “terraza” con hamaca, caja fuerte ( al parecer necesaria en temporada alta por si los amigos de lo ajeno atacan) un ventilador de lujo y en un espacio natural que separa del parque nacional apenas una valla baja. Resultado de todo esto? Un dormir fácil con miles de estrellas y el ruido del mar más a lo cerca que a lo lejos, un “ruido” de insectos y pájaros y un despertar ”agitado” por el horrísono berrido de tu querido amigo el mono aullador que te saluda desde el primer árbol alto del parque vecino…uhmm, pura vida!
Parece tentador? Pues hay más, hay comida caribeña con salsas de coco sobre pollo delicioso, pescado del dia o carne de puerco…añadid cerveza imperial fresquita, caipirinha a 2x1 en la happy hour local, brisa marina y…lo difícil es irse!
Aún no estáis convencidos? La playa negra es surfer, agreste y salvaje, la playa blanca, dentro del parque, es una postal del caribe, con corrientes peligrosas los 500 primeros metros pero dulce y salada como la vida a partir de ahí…Cuánto caminar? Hasta que os aburrais!
Ah pero es sólo esto? No, a 10 km está Puerto Viejo de Talamanca, meca del surf cutre y sabroso, a pocos más otro parque nacional y a muy poca distancia Panamá y su promesa de “Las bocas del toro” y muuucho más allá, el canal y el desenfreno de Panamá city…you name it!.
Como me pierdo en extensiones del viaje por hoy no añado más, cerrad los ojos, imaginad el paraíso y…estareis allí: Cahuita, Costa Rica.
PD: Como tips particulares aparte de las cabinas Aché solo comento: 1. Que el rio que hay que cruzar en el parque se pasa mejor por el mar que antes de su desembocadura; 2. Que el desayuno Tico ( Costarricense) que incluye gallopinto (arroz con habitas negras) es un “must” ; 3. Que el español local es español de verdad…pero qué bien se habla y qué bonito en nuestra América!!! Y 4. Que los Ticos son eso, MUY simpáTICOS!
Javier SanJosé