País Budista en su mayoría hace que su gente sea calmada,
sonriente, amable y destacando la belleza y variedad de su flora.
Sri Lanka es una buena forma de desconectar, de viajar en el tiempo
retrocediendo 50 años, de cargar pilas y de volver a ratificar que casi todo es
prescindible
En el itinerario que hicimos mezclamos cultura,
templos (Sigirilla, Anudharapura)
palacios, en ruinas la mayoría, plantaciones de té (tren desde Nuwara Eliya a
Ella), zonas montañosas (Hortos Planes) y parques naturales (Kawdulla,
Mineria, Yala..) que tienen mucha similitud con los parques
africanos, totalmente selváticos.
Viajar por Sri Lanka depende en gran medida de los trayectos
por carretera. Esto implica largos viajes por carreteras que distan mucho de
nuestras cómodas y rápidas autopistas, con opciones incómodas, como los
básicos aseos de carretera.
La manera más barata y sencilla de desplazarse por Sri
Lanka es usando el divertido tuk tuk, regatear el precio con buen humor antes
de subir y disfrutar del paseo. En las ciudades, un precio orientativo puede
ser 150 Rupias por cada 2 km (importante acordar el precio antes de subir y no pagar por
adelantado). Los srilanqueses son de los ciudadanos más amables y
simpáticos del mundo. Pero hay que saber que estás de vacaciones en Asia,
así que hay que tómarse las cosas con paciencia y no esperar un “servicio
express”.
Os recomiendo dos libros escritos por Michael Ondaatje,
autor srilanques: El viaje de Mina y
el archiconocido El Paciente Inglés.
Espero que disfruteis de las fotos y os animeis a viajar,
viajar, viajar, es la mejor manera de invertir el poco o mucho dinero del que
podamos disponer.
Rosa Miquel