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ULM: Es Cau. Menorca

Cala Corb
Es Castell. Menorca
En el fondo de una cala en Menorca hay un rincón donde cada noche se funde la magia del entorno tranquilo con la melodía que arranca Curro al rasgar las cuerdas de su guitarra. Es una cala cerrada, estrecha y menuda que se abre al puerto de Mahón, cerca ya de la bocana. El agua como un estanque. Lisa. Solo se agita levemente con las ondas de los barcos grandes que pasan lejos por el canal del puerto. Es entonces cuando los reflejos de las luces de las farolas en el negro del mar en la noche, titilan al ritmo del rumor que las barcas amarradas producen al rozarse, como protestando por haberlas perturbado su quietud.
Menorca está llena de lugares en los que se percibe algo mágico en el aire y Cala Corb es uno muy especial. La calle que llega al puerto está cortada al tráfico. No hay ruido de coches. Otra manera de acceder es bajando unas escaleras estrechas medio talladas en el acantilado. Es el camino más corto si vienes andando desde la vecina, bulliciosa y pintoresca Cales Fonts, llena de tiendas y restaurantes, que contrasta con la quietud de este pequeño puerto.
En Cala Corb, no. Solamente la música que sale de Es Cau rompe el silencio del rumor del mar en la noche, y lo hace al son de habaneras y boleros, para que las barcas amarradas puedan seguir el ritmo de la melodía.
Es Cau es un garito de esos que te enganchan. En la puerta, un cartel: “Cada noche guitarras y canciones”. Y así es. Al aire libre en verano, refugiados en el interior del localcon aspecto de cueva cuando las noches son más largas, un puñado de amigos con la compañía de todos los que deseen arrimarse, al abrigo de la melancolía, se turnan para cantar acompañados por Curro a la guitarra. Y entre las habaneras en menorquín, la voz rasgada de María se cuela para entonar rancheras de Sabina.Este verano no tendré la ocasión de sentarme en la terraza de Es Cau. Pasaré las vacaciones lejos de Menorca. Si alguno visitáis la isla, no dejéis de tomaros una copa y dejaros embriagar por la música, la noche y el calor de la brisa del mar.
Daniel H

ULM: Café Baixamar. Mahón


C/ Moll de Ponent, 17
Mahón
El lugar en el mundo que os presento es el café BaixaMar, en el puerto de Mahón. Es un lugar entrañable por varias cosas. Lo que más llama la atención es la decoración, que conserva desde principios de siglo, ya que fue el primer bar que se abrió en el puerto de Mahón. Tiene una imagen modernista que se deja ver en la barandilla de la escalera o en los detalles de las vitrinas de la barra, los laterales tienen un zócalo de madera donde se puede apreciar el trabajo tan bonito que se hizo y que a día de hoy se mantiene perfectamente. Un gran espejo preside la parte trasera de la barra con un marco de madera increíblemente labrado sin olvidar las columnas de hierro forjado y la vista del piso de arriba donde se aprecian unas vigas de madera de sabina de gran tamaño. Otro encanto del lugar es su dueña, una vallisoletana llamada Raquel, que llegó a la isla en la década de los 80 y se quedó a vivir allí. Con gran esfuerzo consiguió quedarse el bar en el que trabajaba. Lo lleva con gusto y eso se nota en el ambiente relajado y amistoso del local, con muy buena música adaptada a los distintos momentos del día y la noche. Aquí puedes saborear igualmente una infusión de manzanilla con la flor recolectada en la isla, un buen café o una copita por la noche, tanto dentro del local como en la terracita que tiene en la entrada. Por supuesto, también te ofrece una pequeña carta para picar en cualquier momento. Cuando entras en este local, te sientes perfectamente integrado en un atmosfera especial, se paran los relojes y entiendes que la vida allí se vive a otro ritmo. Espero que lo podáis conocer algún día y comprendáis por qué nos sentimos tan a gusto en este lugar en el mundo tan cercano.
Susana

ULM: Cales Fonts, un lugar a descubrir en Menorca

Menorca es una isla única y sorprendente. Parte de su encanto radica en que aúna la posibilidad de encontrar rincones de aguas turquesas y transparentes lejos del mundanal ruido y en los que tienes la difícil, hoy en día, oportunidad de estar solo y la posibilidad de caminar por largas playas de arena blanca y fina y aguas transparentes.
Pero el encanto de Menorca no se reduce sólo a sus playas. Entre otros muchos hay un rincón que merece la pena visitar y conocer si tienes la oportunidad de visitar la isla: Se trata del Puerto de Cales Fonts en Es Castell, un puerto miniatura en el que los almacenes de los pescadores han sido reconvertidos en bares, tiendas de souvenirs y restaurantes de una amplia variedad que van desde las pizzerías y creperías más asequibles de precio, hasta los restaurantes de cocina mediterránea y de pescado y marisco. Yo os recomendaría ir a cenar a El Trébol, que cuenta con un surtido de pescado fresco riquísimo y entrantes sencillos y variados. El puerto es peatonal, pero podeis dejar el coche en el aparcamiento que se encuentra a la entrada de Es Castell, frente a la iglesia. Como curiosidad, enfrente del muelle de Cales Fonts y en una pequeña isla, se encuentra El Lazareto, un antiguo hospital donde los infecciosos guardaban cuarentena que se ha reconvertido en lugar de celebración de cursos y congresos y residencia de verano para funcionarios. No dejeis de visitar Cales Fonts si viajais a Menorca!
GF