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El lector de Julio Verne

Almudena Grandes
Tusquets editores
Hay libros que antes de leer ya sabes que te engancharán, ¿por qué? porque sí, sin más explicaciones, o porque eres fiel seguidor de su autor o porque el tema te interesa o porque tienes 3 días de reposo absoluto y nada que hacer en el horizonte de tareas intelectuales pendientes y disfrutas del silencio absoluto en tu casita, en Madrid, bajo la canícula de agosto.
En mí coincidieron todos los factores antes expuestos pero el ritmo de lectura fue tan abrumador que acabé el libro el primer día… las lecturas de los dos días restantes no fueron de tal disfrute…
Almudena Grandes me gusta, gozo con sus historia de pequeñas cosas cada dos domingos en el suplemento del periódico no deportivo de mayor tirada nacional, creo que con esos pequeños gestos que ella tan bien relata se construye una parte de la historia fundamental, la del día a día, la de los personajes secundarios. Es verdad que no todas sus novelas me han atrapado tanto y que en su última serie, relacionada con la Guerra Civil, peca en exceso, según mi punto de vista, de partidismo.
El tema es la postguerra en un pequeño pueblo de la campiña jiennense, cercano al mío (el mío cordobés, Baena, pero a un tiro de piedra de Fuensanta de Martos) vista desde los ojos de un niño de 9 años, que vive en la casa-cuartel de la Guardia Civil y que evolucionará, madurará, comprenderá la vida que le ha tocado vivir y su entorno gracias a personajes secundarios, o no tanto, como Pepe el portugués o la maestra depurada Doña Elena y sobretodo, por su inicio en la lectura, la lectura de las novelas de Julio Verne, que también marcaron nuestra infancia, la mía al menos…
Un aspecto fundamental de la novela es como fue pergeñada, a través de testimonios de protagonistas de la historia pero protagonistas secundarios, gente normal, como todos nosotros, que viven una época, que participan de la misma y que aportan datos esenciales para la reconstrucción de la historia, pero de la que normalmente no sale en los manuales…
No sé porqué, me recuerda a El camino, de mi adorado Miguel Delibes, es curiosa la selección de la memoria, recuerdo perfectamente como en 6º de EGB saqué el libro de la biblioteca escolar y mi sensación de satisfacción plena al leerlo y que trataba de un niño y sus desventuras… poco más, una tarea pendiente más tras esta lectura veraniega es volver a leer El camino… quizás me recordó por ser el protagonista un niño, por el disfrute de la lectura o, sobretodo, por mi satisfacción plena al leerlo..
Ahora estoy enganchada con otro, Hijos del ancho mundo pero de ese ya poco os puedo contar, gracias Viernes por esa recomendación!
Fátima

ULM: de 98cms

Viajar es una de mis pasiones, o lo era… últimamente lo dudo.. Mi ansia de buscar lugares en el Mundo especiales, únicos se ha mermado notablemente.. o quizás lo que han variado son mi expectativas ante cualquier viaje. Más que descubrir parajes especiales, ciudades con encanto o contemplar desde la primera a la última pieza de todo museo que se precie (o no), ahora disfruto con “disfrutar” de momentos únicos junto a mis perfectos compañeros de viaje, ya no es esencial el escenario.
Dudo si este viajar “más sosegado” se debe a la necesidad por cambiar radicalmente mi trepidante día a día, pero intuyo que más bien se debe a otra cuestión.
No es que no viaje, haciendo un repaso rápido, en este último año he descubierto o redescubierto Toulouse, Paris, Sevilla, Salónica, Vitoria, San Sebastián, Burgos, Asturias, Londres, Oxford, Cádiz, Valencia y, por supuestísimo Córdoba, Baena y Albendín!! Y en cada lugar he disfrutado de lo lindo, pero de una manera totalmente distinta de cómo lo hacía al viajar hace ya más 3 años.
Por?? Pues quizás se deba a un viaje del que ya en alguna ocasión me había planteado hablar… la maternidad. A los que no seáis padres puede que os aterre esta afirmación, a los que lo sois, igual alguno me entiende.
Es difícil poner palabras a lo que se siente, es más fácil hablar de situaciones: verla dormitar al sol de Trani, sobresaltarse cuando un gorila quiso comerse su helado en el zoo de Colonia, correr por la espectacular playa asturiana de Aguilar, extasiarse ante la torre Eiffel, relamerse con el queso y paté de Toulouse, buscar la casa de Wendy en Londres y viajar a la Isla de Nunca Jamás en Serpentine de Hyde Park, nadar cual sirenita en las playas gaditanas o flipar con el Niño con paloma de Picasso en The Courtauld Gallery… y mil más.
Desde que María nació, como os decía, mis viajes han cambiado, ahora busco, ansío, el “momento” y siempre tengo recompensa, creo que mis Lugares en el Mundo, independientemente del país, ciudad o espacio, están donde tengo un rato para disfrutar de ella.
O quizás esté equivocada, pero creo que no.
Fátima

Tips de Córdoba

A los veintipocos años salí de Córdoba y me he dado cuenta que muchos de mis imprecindibles de Córdoba, muchos más de los que aparecen aquí, son... de veinteañeros, otros para todas las edades y otros novedades fantásticas que acabo de descubrir, ahí va una mezcla de ellos:
1.- Restaurante: El Choco de Kisko García, un pequeño restaurante unido a un bar de toda la vida donde triunfa Kisko, el chef/restaurante revelación andaluz. Él mismo define su comida como "una cocina de conceptos básicos, llena de sabores tradicionales interpretados con el lenguaje de hoy". Aunque alejado del centro histórico merece, y mucho, la pena (Compositor Serrano Lucena, 14. 957264863/647959388).
2.-Taberna/restaurante típico: La Taberna Salinas la encontrareis llena de turistas y de cordobeses de toda la vida, eso lo dice todo. No os podeis ir de Córdoba sin probar su salmorejo con berenjenas fritas, su ensalada de naranja y bacalao y sus flamenquines... (no os confundais, es el Salinas que está muy cerca de la Corredera, http://www.tabernasalinas.com/ CTundidores, 3. 957 48 01 35).
3.- Cervecitas al sol del mediodía en cualquiera de las terrazas de la Plaza de la Corredera.
4.- Hotel: soy de Córdoba!!! pocos o casi ninguno conozco pero el NH Amistad tiene el encanto de tener un patio andaluz, habitaciones que dan al adarve de la muralla y estar en plena judería, yo poco más pediría. (Eso sí, al reservar teneis que pedir que os alojen en el edificio principal porque tiene un anexo sin más gracia que el estar en la judería).
5.- Elegir un monumento único es difícil, especiales, muy muy especiales lo son la capilla de San Bartolomé, dentro del Hospital del Cardenal Salazar (actual facultad de Filosofía y Letras. http://www.legadoandalusi.es/legado/contenido/rutas/monumentos/1470.htm, consideraos afortunados si la pillais abierta, yo estudié allí 3 años y sólo 1 par de días conseguí verla), la Sinagoga (Judíos, 20. 957202928. http://www.arqueocordoba.com/visitas/2visitas/2visita-jud-sinag.htm, un lugar espiritual) y cualquier rincón oculto de Madinat al-Zahra (otro de mis lugares en el mundo, un lugar mágico. Os recomiedo la casa de la Alberca, ya os contaré su historia. http://www.juntadeandalucia.es/cultura/museos/CAMA/ Algo fantástico: hay varios autobuses gratuitos hasta Madinat!!!).
Fátima

ULM: Albendín. Baena

Un lugar en el mundo: miles; un momento único en un lugar en el mundo: el encontro das aguas del Amazonas, el agua que al caer por la cuerda de un pozo en el jardín zen de un templo desierto de Kyoto reproduce el sonido de un arpa, una Mythos fresquita y un baño entre las ruinas del templo de Apolo en Egina, o en Elafonisios, la extraña sensación de libertad al acercarnos al desierto en Marruecos, el explosivo atardecer en Nemrud Dag, la excursión por el río de la Pasión y el descubrimiento de una ciudad maya devorada por la selva guatemalteca, Chiapas, todo Chiapas, dar el biberón a una cría de manatí en Manaos, contemplar el turquesa de las calas menorquinas después de pasear entre restos talayóticos, bucear en la barrera de coral en Belice, el furor urbano de Osaka, Nikko, sus templos, el ensordecedor ruido de las cataratas de Iguazú, el silencio en la sinagoga de Córdoba y el bullicio en su Mezquita, colarte entre las ruinas de Madinat al-Zahra y descubrir nuevos restos.... mi lugar en el mundo: una escasa hectárea de tierra, entre un camino y un río, en Albendín, en Baena, una pequeña casa, una piscina con agua salada, unos árboles frutales y 43 olivos, un sol que achicharra en verano y un frio que pela en invierno, un cielo cargado de estrellas, unos tomates más que sabrosos, unos higos..uhmm, con fiesta de la piscina y de la recogida de aceituna (cuando se publique esto, si Amparo se atreve, estaremos celebrándola), el lugar de unión de toda mi familia y, curiosamente, también su lugar en el mundo... el lugar al que siempre quiero volver, a los otros también, eh?.
Fátima