La Ciudad de Barcelona ofrece múltiples posibilidades pero
yo os he preparado un plan de un solo día, no apto para sedentarios.
Este mercado enclavado en medio de la ciudad de Barcelona tiene
su rasgo arquitectónico distintivo en su bellísimo y muy especial techo de
colores. Sobre la construcción tradicional del mercado, se ha realizado otra estructura
de madera, hierro y hormigón de más de 600 toneladas, que cubre una superficie
de 4.200 metros cuadrados diseñada por los arquitectos. Enric Miralles y
Benedetta Tagliabue. Sobre ese techado se puede ver una obra plástica de Toni
Comella que representa las frutas y verduras que se venden allí -para la que se
utilizaron 200.000 cerámicos en 67 colores diferentes-¡Realmente impresionante
y hasta lo puedes ver desde Google Maps!!
4.- Pero la auténtica joya de este barrio es la basílica de Santa
María del Mar, uno de los ejemplos más perfectos de la arquitectura gótica, por
la armonía de sus proporciones y la serenidad que ofrece el conjunto. La obra
escrita por Idelfonso Falcones (La Catedral del Mar) ha sido la pieza clave
para que Santa María del Mar acabe por conseguir el renombre, como monumento de
la ciudad, que siempre se había merecido.
6.- Os propongo salir del parque y buscar el Paseo de Colón
hasta encontraros con las Ramblas. Las Ramblas suele ser el primer sitio que la
mayoría de turistas asocian con la ciudad. Es la alameda más céntrica, que
atraviesa el corazón del centro de la ciudad, y es también un paseo vibrante y
animado. Pasareis por delante del Teatro del Liceo y el Mercado de la Boquería
.De obligada visita es también la Plaza Real, dónde tomaros una cervecita
sentados en una de sus múltiples terrazas.
7.- Esta peculiar calle delimita con el Barrio Gótico. Nacida
sobre los restos de la Barcino romana, la Barcelona medieval propició la
construcción de iglesias y palacios góticos que provocaron la desaparición de
la mayor parte de los restos románicos. Las angostas y laberínticas calles
medievales del Barrio Gótico de Barcelona componen el escenario ideal para
disfrutar del centro de la ciudad sin prisas, deleitándose con los restos que
se conservan del glorioso pasado de la ciudad.
1.- Empezaremos por el Mercado de Santa Caterina, un mercado de
abasto popular en plena Ciutat Vella. El proyecto del Mercado de Santa Catarina nace por la
necesidad de abastecer de comestibles los sectores populares de la ciudad. A
tales fines, el Ayuntamiento de Barcelona cedió a mediados del 1800 los
terrenos eclesiásticos en los que se encontraba el convento y que dio nombre al mercado.
En
la posguerra del siglo XX, el Mercat de Santa Catarina abastecía tanto a la
ciudad como a poblaciones de los alrededores.
Este mercado enclavado en medio de la ciudad de Barcelona tiene
su rasgo arquitectónico distintivo en su bellísimo y muy especial techo de
colores. Sobre la construcción tradicional del mercado, se ha realizado otra estructura
de madera, hierro y hormigón de más de 600 toneladas, que cubre una superficie
de 4.200 metros cuadrados diseñada por los arquitectos. Enric Miralles y
Benedetta Tagliabue. Sobre ese techado se puede ver una obra plástica de Toni
Comella que representa las frutas y verduras que se venden allí -para la que se
utilizaron 200.000 cerámicos en 67 colores diferentes-¡Realmente impresionante
y hasta lo puedes ver desde Google Maps!!
El Mercado de Santa Caterina se encuentra en el número 16 de
la Avenida Francesc Cambó, en plena Ciutat Vella, muy cerca del Palau de la Música
Catalana, la Plazoleta Antoni Maura y la Vía Laietana.
Dentro del mismo mercado encontrareis un encantador restaurante,
siempre animado y donde se come de maravilla.
2.-En apenas cinco minutos os adentrareis en pleno barrio del
Born. A pesar de sus humildes comienzos como asentamiento construido sobre un
lugar medieval para justas y celebraciones, el Born ha crecido hasta
convertirse en uno de los lugares más modernos de la ciudad.
Durante el día los cafés están repletos y a la noche la
gente se dirige al Passeig de Born, según los locales el sitio de las justas,
para probar los diferentes bares en los que sirven unos buenos mojitos.
No obstante, el Born no sólo tiene vida nocturna; también
hay mucha cultura para ver. Sobre la Calle Montcada, en la antigüedad una calle
medieval, se ubican el Museo Picasso y el Museo Textil, que a su vez cuenta con
un pequeño café con terraza. El Museo Textil se encuentra aquí porque, en los
comienzos, el Born albergaba los gremios textiles de Barcelona. En la
actualidad, a la gente le atrae visitar el Born por la cantidad de tiendas,
incluidas boutiques y zapaterías magníficas aunque caras, ideales para
encontrar alguna pieza soñada.
3.- Una buena propuesta para reponer fuerzas es el restaurante
“Pla de la Garsa” en la calle Assaonadors 13. Un local pequeño pero con gran
encanto y donde las tablas de embutidos, quesos y patés predominan en la carta.
4.- Pero la auténtica joya de este barrio es la basílica de Santa
María del Mar, uno de los ejemplos más perfectos de la arquitectura gótica, por
la armonía de sus proporciones y la serenidad que ofrece el conjunto. La obra
escrita por Idelfonso Falcones (La Catedral del Mar) ha sido la pieza clave
para que Santa María del Mar acabe por conseguir el renombre, como monumento de
la ciudad, que siempre se había merecido.
5.- Si te apetece un poco de aire fresco tienes el Parque de la
Ciutadella a pocos metros. Es uno de los parques más grandes y tradicionales de
la ciudad. Además, alberga el edificio del Parlamento de Cataluña y el Zoo de
Barcelona. La cascada monumental y el lago artificial forman parte de sus
encantos y está especialmente indicado para ir con niños. Se puede dar una
vuelta en barca en el lago y no es nada extraño ver grupos practicando tai-chi
sobre la hierba, patinadores y corredores entrenándose.
6.- Os propongo salir del parque y buscar el Paseo de Colón
hasta encontraros con las Ramblas. Las Ramblas suele ser el primer sitio que la
mayoría de turistas asocian con la ciudad. Es la alameda más céntrica, que
atraviesa el corazón del centro de la ciudad, y es también un paseo vibrante y
animado. Pasareis por delante del Teatro del Liceo y el Mercado de la Boquería
.De obligada visita es también la Plaza Real, dónde tomaros una cervecita
sentados en una de sus múltiples terrazas.
7.- Esta peculiar calle delimita con el Barrio Gótico. Nacida
sobre los restos de la Barcino romana, la Barcelona medieval propició la
construcción de iglesias y palacios góticos que provocaron la desaparición de
la mayor parte de los restos románicos. Las angostas y laberínticas calles
medievales del Barrio Gótico de Barcelona componen el escenario ideal para
disfrutar del centro de la ciudad sin prisas, deleitándose con los restos que
se conservan del glorioso pasado de la ciudad.
8.- Como última sugerencia os propongo el restaurante japonés Shunka en la
calle Sagristans 5 (muy cerca de la Catedral). Suele estar siempre lleno por lo
que es recomendable que reservéis previamente.
Mónica Huguet
