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ULM: El teatro de Mérida

Seguro que al leer teatro de Mérida solo pensáis en  el recinto, histórico, impresionante, en el que se desarrollan las representaciones del festival, puede que solo lo imaginéis de noche.
En mis primeros recuerdos, en el teatro brilla un sol invernal y está vacío. Es el recuerdo de mi infancia, la primera de las innumerables ocasiones en las que he entrado en este recinto mágico, que enorgullece a los habitantes de estas tierras y en ocasiones, también nos indigna la gestión, no solo del teatro, sino de todo el patrimonio Emeritense, que abarca varios períodos aparte del romano.
Apenas recuerdo aquel sol que está grabado en mi memoria, igual me ocurre con la luna, bajo la cual contemplé mi primera representación, fue Electra, y desde aquel momento no he faltado ni un solo año.
Me gusta el ritual, tanto de noche como de día, de una mañana o de una tarde cualquiera, por el que caminas por el acceso al teatro, en noche de representación buscando expectante el vomitorio por el que cambiar de realidad durante unas horas, y de día entrando por el escenario y desgranando los entresijos de la puesta en escena de tantas y tantas obras.
Detrás del escenario hay unos jardines por los que parece que paseas por el peristilo de alguna casa romana.
Y es que, pese a los que vienen y los que van, los que creen hacer suyo un espacio, que en más ocasiones de las que creen no merece ser llenado por egos inflados en otros medios, en otras épocas, en otras artes, las columnas milenarias que soportan majestuosas y con grandeza, el paso del tiempo, que contemplan el paso de numerosas vidas por sus dominios, perduraran como eruditos testigos silenciosos de las alegrías y sinsabores de los habitantes de estas humildes tierras. Seguro que en su memoria, como en la mía, sobresalen los gritos con aires declamatorios de los escolares que llenan de vida la tierra por la que pisan, padres e hijos de tantas generaciones de extremeños, a los que nos han enseñado a sentir y a enorgullecernos de nuestro patrimonio.
Paloma V