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Speaker´s Corner: Arquitectos Estrella

En opinión de muchos, la culpa fue de Frank Gehry, su Museo Guggenheim de Bilbao y la transformación que sufrió la ciudad tras su construcción. A partir de ese momento, no hubo Alcalde, Presidente de Autonomía (e incluso de diputación) que no quisiera adquirir la obra de algún arquitecto de revista con el que pasar a la posteridad. De entre todos, uno brilla (o no) con luz propia. Calatrava.
Calatrava el funcional. Sin salir de Bilbao, podemos ir a patinar a la pasarela Zubizuri, donde nos espera una sucesión de baldosas traslúcidas que en los días de lluvia (no pocos) hacen que la gente de desparrame por el suelo. Lástima que la alcaldía haya colocado una alfombra a juego. Sin ir mucho más lejos, en el Aeropuerto de Sondika, el mismo Calatrava tuvo la idea de colocar la sala de espera a la intemperie, aunque rectificado posteriormente. No nos olvidemos de su puente en Valencia, de escasísima visibilidad y que tras varios accidentes mortales, obligó a colocar un semáforo en su mitad.
Calatrava el económico. Las obras de Calatrava suelen triplicar el presupuesto inicial. Esto se puede deber a dos factores. El despiste o la ineptitud, pero en ambos, si el presupuesto se triplica, los honorarios se triplican. Para entendernos, despiste es que la desviación presupuestaria de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia sea de 580 millones de Euros. Ineptitud es haber creído que los cables del Puente del Alamillo de Sevilla funcionaran, y arreglarlo triplicando la cantidad de hormigón utilizado.
Calatrava el estético. Aunque sea fuera de nuestras fronteras, no deberíamos pasar por alto el Puente de Jerusalén. Tras su conclusión, un artista israelí se subió a una grúa y amenazó con suicidarse literalmente por su fealdad.
Calatrava el original. Ahí se la clavó a Gallardón, quien también quiso adquirir su Calatrava. El obelisco colocado en la Plaza de Castilla es una copia exacta del construido en Haifa, Israel. Pero no será la primera ni la última vez. El puente de Dallas tiene su réplica exacta en Reggio Emilia, Italia.
Calatrava. Ejemplo a seguir.
Javier Ruiz


 

Speaker´s Corner: Princesas

No somos delicadas princesas. Cuando nacimos fuimos la reina de la casa, la niña de sus ojos…y dejamos de ser niñas para convertirnos en adultas en un mundo de hombres.
No somos delicadas princesas. Tenemos que ser dueñas de nuestro propio discurso a riesgo del atropello constante del género masculino. Nuestra arma debe ser la fortaleza para todo lo que hacemos, pensamos y creemos. Y no es suficiente ser. Hay que hacerse valer. Demostrrando, siempre demostrando…
No somos delicadas princesas. Somos el eco de las bofetadas, las manos de la tierra, los brazos de la fábrica, los pechos y el calor de los hijos, la palabra oportuna y sensible, la amiga de las amigas...
No somos delicadas princesas. Trabajar ocho horas en la misma profesión que el compañero y saberse relegada a menos salario que él no resulta gratificante, ni justo, ni entendible. La discriminación, cualquier discriminación, es siempre rechazable.
No somos delicadas princesas. Encontrar el ámbito de la propia singularidad bajo el velo que todo lo oculta o el top que todo lo enseña, no es sencillo. Siendo vapuleadas por ideas impuestas o religiones contrapuestas resulta difícil expresarse. Hemos pasado de ser reproductoras a ser productoras. Todavía hay jefes que penalizan la maternidad de la mujer en el ámbito laboral. Y las necesitamos. La vida sabe que las necesitamos...
Inés Fonseca

Speaker´s corner: Esa Prima...

En este año en que Amparo nos ha vuelto a regalar con un viernes cada mes (gracias Amparo) hemos hablado de la arquitectura, del triunfo en las elecciones del PP, los recuerdos de Astorga y las redes sociales y como siempre hemos viajado por medio mundo de la mano de todos los vierners y de esos videos estupendos que nos monta Walter (gracias también Walter). Aunque todo esto me ha dado que pensar, y pensar es siempre buenísimo, cuando me paro a reflexionar y veo pasar este ultimo curso, que no año, lo primero que me viene a la cabeza es la prima de la narices.
No entiendo nada de economía y no comprendo que la economía haya pasado a ser lo mas importante en nuestras vidas (me refiero a las vidas vividas a través de los medios de comunicación, claro está). Todos los días parecen el último, cada día una mala noticia económica. Nos dicen que todo depende de Grecia, pero ¿como va a depender toda Europa y casi el mundo de un país de 10 millones de habitantes? No entiendo nada.
Y esos políticos que tenemos que o le echan la culpa a “los mercados”, o al otro partido de turno, o a EU o a los no EU…Recuerdo que hace menos de un año hacíamos bromas con el telediario de la noche de Telemadrid que te daban el avance en mitad de la película y decía yo, ya viene la “anunciadora del fin del mundo” ¿a ver de que se nos va a acabar hoy? Bueno pues ahora esa misma sensación la tengo lea lo que lea y vea lo que vea…menos Viernes que nos trae el optimismo, aunque solo sea una vez al mes…no se como vamos a pasar este verano sin ti…
Sonia PT

Speaker´s corner: Utopía del baño

Para todos los que han tenido en algún momento de su vida relación con un estudiante de arquitectura, lo recordarán como un consumidor de imágenes de arquitectos de moda y no sólo a través de revistas, sino de los más insignificantes viajes que se convertían en la pesadilla de sus acompañantes cuando había que ir aún más allá para visitar la cubierta que inspiró al discípulo del discípulo de Le Courbusier.
Para todos aquellos que han seguido la relación cuando el estudiante se ha convertido en arquitecto, sabrán que en sus estanterías las revistas han dejado sitio a las Normativas y que el dinero destinado a la suscripción de El Croquis ha pasado a pagar el gimnasio o el curso de inglés de sus hijos.
Arquitectos de moda hubo, hay y habrá muchos. Se reconocen porque en las ciudades donde se erigen sus obras, los periódicos locales emplean profusamente frases del tipo: ”...se integra perfectamente con el paisaje urbano de preexistencias históricas heterogéneas...con una estructura desjerarquizada.. de materiales nobles y perfiles sinuosos...” pedantería sólo comparable a las prescindibles y cursis, descripciones de los aromas de los vinos.
Pocos han sabido guardar su sitio en las estanterías y menos aún los que con esfuerzo, modestia y timidez, han sabido arañar más espacio. Tuñón&Mansilla pertenecen a ese grupo. Huyeron del estudio y del ego de Rafael Moneo ya hace 20 años para salpicar su curriculum de obras y premios. El MUSAC de León, El Museo de Bellas Artes de Castellón o el proyecto para el futuro Museo de Cantabria son sólo algunos de los ejemplos de sus obras.  
Menos conocido, por lo conceptual y casi anecdótico, fue su proyecto Utopías del Baño, donde proponían convertir el baño en el centro de la casa. Su utopía planteaba un territorio libre donde sólo importan las energías y no los objetos: ”..el agua cae en la zona de la ducha, una corriente de aire cálido seca al usuario después del baño, que inmediatamente recibe rayos UVA...” genial. A la estantería. 
Mansilla ha muerto el pasado 22 de Febrero y valga una imagen de su opera prima como homenaje de Viernes. Se trata de la cubierta del Museo Provincial de Zamora, inspirada, por cierto, en las líneas de arado de los Campos de Castilla. Pedante, muy pedante.
Javier R

Speaker´s Corner: Desde el balcón de Génova

Cuando tienes un proyecto, un objetivo bien definido, el horizonte es claro: ¡conseguirlo! Hacer todos los esfuerzos necesarios para cumplir ese objetivo. Cuando lo consigues… hay tres posibilidades: la primera, la plenitud total del trabajo bien hecho y el proyecto realizado. La segunda, el vació existencial de encontrarte frente a un abismo, frente a la nada porque todo lo que hacías tenía un sentido y ahora ya lo has conseguido. Entonces viene la pregunta ¿qué hacer el día después de conseguir tu objetivo? Y una tercera opción, que es una mezcla de las dos, un sabor agridulce de conquista y pánico al abismo del futuro. En este caso, el peso de la responsabilidad nos coloca en esta tercera opción.
Vivir una noche electoral, si estás metida “en ese mundo” es emocionante! Aunque algunos puedan decir “bueno, pero ya se sabía”, hasta que los resultados no se materializan, hasta que no hay datos oficiales, “nada se sabe”. Vives la emoción del momento, la espera de un buen resultado, la “deseada recompensa” al trabajo de tantos años, de tanta gente.
Y de pronto, las estadísticas empiezan a materializarse y te encuentras ante la victoria, ante el sueño hecho realidad… Y ves que ya no es un deseo, que no es sólo un sueño sino un hecho. Te das cuenta de que los papeles, las propuestas, las cuestiones que has intentado responder en estos años deben hacerse realidad. Y ves el abismo.
Estás en un balcón, con una multitud feliz, que te transmite esperanza, alegría. Y sientes la ilusión y las ganas de “hacer bien las cosas”, al menos de probar a hacerlas de otra forma. Pero esa ilusión, la sonrisa “ilusa” –porque ilusión tiene muchas acepciones…-, se convierte en un nudo en la garganta difícil de tragar.
Ese balcón simboliza la victoria, pero también el abismo de llegar al poder, el reto de levantar un país hundido en una profunda crisis. El desafío de plasmar propuestas en leyes y políticas reales y de ver siempre, detrás de cada papel, de cada artículo de cada ley, de cada decisión, el rostro humano de la gente, los ciudadanos a los que todos los políticos se deben.
Pilar Ponce

Speaker´s corner: Breve juego

Hace unos meses me tocó, por motivos profesionales, volver al pasado. Sin quererlo, llegaron a mi recuerdos de hace veinte años, o más. Las sensaciones de esta visita me hicieron inmortalizar la situación para que las personas que compartieron conmigo esos momentos (hace tanto tiempo) supieran de lo que hablo. Es mas, el recuerdo supera ese tiempo y puede llegar, para muchos lectores de VIERNES, a hace más de 30 años.                            
Vamos a jugar.
En el principio de esa época, los 70, los famosos eran estos (esta foto, donde parece que se ha parado el tiempo, está hecha hace unos meses en el lugar que debéis averiguar)
Y las primeras películas que vimos salieron de uno de estos proyectores (no es Cinema Paradiso …)

Hacia este escenario…


¿Quién es capaz de saber dónde están hechas estas fotografías? (no vale mirar las siguientes fotografías, porque seguro que saberlo es más fácil)
Seguimos con las pistas, hace más de 20 años, los ochenta, subimos “solos” estas escaleras para empezar a conocer que era eso de salir por la noche, tomar copas, quedar con los amigos…

Y pasamos por aquí, los chicos por un lado y las chicas por otro (y viceversa?)
chicos

chicas  
          


¿Alguien de los de Astorga sigue sin saber dónde estamos?, vamos, tenéis los recuerdos un poco oxidados  … las siguientes fotos deben aclararlo todo.





Los que no hayan sido capaces de reconocer las fotografías anteriores  tienen dos problemas:  
O no fueron al cine al Gullón o no tuvieron la suerte de empezar a salir por la noche y tomar copas en el Mapy, en definitiva, no eran de Astorga o no tuvieron la suerte de pasar en algún momento de su vida, en los finales de los 80 y principios de los 90, por este mítico y pionero local.Si fue así y no lo identificasteis seguro que no lo pasasteis tan bien como yo. Bueno, se acabó la adivinanza, casi seguro que todos los maragatos y maragatas habéis averiguado el lugar que os he enseñado, los que sosi foráneos que os cuenten los de Astorga de qué estamos hablando. ¿A que impresiona verlo así después de tanto tiempo?. Pues en directo ha sido peor. Por lo menos que quede ahora en nuestros recuerdos refrescados como era ya que en poco tiempo todo esto va a desaparecer. Seguro que alguno que conserve ahora estas fotografías u otras que tenga de esas épocas puede dentro de unos años contarles a sus hijos, o sobrinos, que había en ese edificio que dentro de poco tiempo, vaciado de nuestra pasada presencia, se convertirá, si se cumple el proyecto previsto, en un fabuloso teatro para disfrute de las nuevas generaciones.
Espero haber llegado al subconsciente de vuestros recueros y que haya sido divertida la adivinanza.
Juan

Speaker´s corner: ¿Pecadores en Twitterworld?

Todo empezó hace escasos días. A mi regreso de Barcelona me encuentro junto al ordenador de mesa una gran nota de mi marido: “Eva, artículo de lectura obligada”. La autora, Elvira Lindo. Y No me quieras tanto, el título con el que se publicaba en El País.
La pieza desglosa el variado comportamiento de muchos iniciados en el apasionante mundo de Twitter. Se habla de “enganche”, de “bolerización del género epistolar” y en definitiva, de nuestra educación con respecto a otros a la hora de interrumpir conversaciones cada vez que se enciende un pilotito en nuestros celulares. Sonrisas, rostros de asombro, coqueteo, en fin, todo un amplio abanico de reacciones frente al mensaje, mención o simple tweet deseado o no. Tiene gracia.
Así que comencé a darle vueltas al asunto. A nuestros hábitos y si éstos estaban siendo modificados. A nuestra actitud, a la necesidad en aumento de explicar lo que nos sucede o lo que pensamos al respecto de algo serio o algo nimio –como en nuestra vida cotidiana- en administradas dosis de unos pocos caracteres. A si este fenómeno nos estaba desinhibiendo y nos mostrábamos algo más descaradetes, a pesar de la condición pública del mismo. A si descubríamos nuestra faceta más exhibicionista y voyeur al mismo tiempo. A si, en definitiva, éramos algo más pecadores desde que nos adentrábamos en el tuiteo a discreción.
Repasé mentalmente los siete pecados capitales. Todos y cada uno de ellos tenían su sitio.
La lujuria, sin ir más lejos, se manifiesta en formas diversas y podría englobar varios aspectos. Ésta no sólo se circunscribe a todos aquellos pensamientos y comportamientos de índole sexual, también el sentimiento de posesión, de celos, de coqueteo abierto o los anteriormente mencionados voyeurismo y exhicionismo.
Numerosos profesores de literatura y no pocos periodistas que investigaron a fondo la vida de Juan Ramón Jiménez, apuntaron su tendencia al vicio de la observación como algo bastante usual. Así como su entrega al onanismo con guantes de seda, algo más refinado. Según el historiador Paul Johnson, más que documentado está el apego al exhibicionismo que poseía Jean-Jacques Rousseau, sobre todo en su etapa de juventud por las calles de Turín cuando mostraba su trasero al paso de bellas jovencitas. “El placer estúpido que me producía exhibirlo ante sus ojos es indescriptible”.
También estos conceptos han evolucionado y han adquirido una nueva dimensión. Y Twitter no es ajeno a ello. Muy al contrario. Los hay quienes lanzan abiertamente la gabardina al aire mostrando su plenitud, los hay quienes enseñan tímidamente la patita. Pero –y me incluyo- nos paseamos por la plaza pública con nuestra mejor sonrisa.
De la misma manera que quienes observan constantemente. Algunos se dan a conocer. Otros permanecen en sus guaridas.
La lujuria nos lleva directamente a la gula y la avaricia. Más tweets, más followers, más menciones, más, más… insaciables. Pero en esta carrera también participa la envidia, tan española, tan nuestra. Compañera malvada donde las haya.
La pereza ha encontrado en Twitter su acomodo ideal. No más de 140 caracteres. No hace falta que escribas algo de propia cosecha, puedes copiar o puedes retuitear. Fácil. Y gracias al recientemente fallecido Steve Jobs, un ligero roce de la yema de tu dedo índice es suficiente.
Pero el tuiteo desmedido también nos muestra la Ira. En debates, en tertulias virtuales, en simples comentarios de noticias indignantes. Ella aparece cuando menos te lo esperas y si no la controlas, ahí permanece, en el cloud de los servidores de todo el territorio nacional e internacional. Ahí está, recordándote ese momento de cólera que tuviste una noche.
Pero el Santo Grial de Twitterworld, mis queridos amigos, no podía ser otro que la soberbia. Ahí estamos todos. Unos y otros, incluso los más modestos. Aflora por los poros. La vanidad, ese pecado –si me permitís- tan masculino pero tan común también a tantas mujeres, flota, pasea y se respira en numerosos tweets. Aceptemos las cosas sin que nadie se escandalice.
Admito mi pequeño vicio confesable. Y en cuanto esto os cuente, probablemente será tuiteado por una servidora. Pero no nos hagamos trampas en el solitario porque somos mayorcitos.
Así que aún admitiendo que hay muchos aspectos cultural y socialmente estimulantes en la conexión con esta red social, reconozcamos que lo utilizamos también como un espejo en el que nos gusta contemplarnos.
Y sí, capté la indirecta de mi marido. Lo tendré en cuenta. Creo además, que ya lo he tuiteado. Ya conocéis la historia del escorpión y la tortuga.
Eva Miquel

Speaker´s Corner: Indigna2

Bien, parece que ahora empieza nuestra reflexión.
En la puerta del Sol hemos visto: en los primeros días a los vagabundos, drogatas y chaperos habituales (estaban en su casa), a movimientos “okupas” que suelen vivir en la antigua tabacalera de Lavapiés (también la sentían como suya y están más que acostumbrados) y muchos, muchos otros Indignados de verdad, indignados de que pasen los años y nadie se resista a nada, indignados porque no se hagan “manis” de verdad, sin banderitas y globitos de colores donde te dan incluso el puesto en que manifestarte. Indignados por el rumbo que han tomado las cosas en nuestro país y en el mundo en general.
¿Cambiar el sistema electoral? Sí, claro pero ¿qué hacer con la economía, con el paro, con la poca ilusión con que se estudia una carrera universitaria si el título solo va a servir para enmarcarlo?
Los gobiernos, por lo que vemos, no están procupados por sacar adelante a los ciudadanos sino por evitar que quiebren los Bancos- especialmente los alemanes y franceses- que son los que les prestaron dinero
Y no nos queda ya el recurso de devaluar nuestra moneda (ya no hay pesetas, dracmas o liras...).
No nos queda mucha autonomía, la globalización ha acabado con el derecho a la singularidad.
Hay que valorar que el movimiento de Sol ha sido pacífico, organizado, sin botellones y nos ha dado a muchos la oportunidad de solidarizarnos, de sumarnos... Pero a partir de aquí ¿que podemos hacer con nuestra indignación para que no se olvide enseguida y ¡Hale! Cada uno a lo suyo.
Estamos perdiendo derechos adquiridos y no estamos perdiendo el “bienestar” para que otros vivan mejor. NO.
Que eso sería lo justo.
Así que....¿no va a haber nadie que responda a nuestra indignación?
Dolo

Speaker´s Corner: Indignaos

Tuve la suerte de asistir recientemente a la presentación del libro “¡Indignaos!” escrito por Stephan Hessel, y, en la edición española, prologado por José Luis Sampedro. El autor, antiguo miembro de la resistencia francesa y actualmente, como demostró en su intervención, ferviente defensor de Naciones Unidas como órgano de gobierno que lleve a la humanidad por mejor camino al que a su parecer, y creo que el de todos, lleva ahora, se centró en la defensa de una acción de protesta pacifica frente a casi todo; el terrorismo (el de estado y el otro), la injusticia social, el control por parte de los mercados de las políticas a todos los niveles, el daño al que es constantemente sometido nuestro medio ambiente, etc. Tengo que decir que resulta un placer oír hablar y descubrir en dos coetáneos, nacidos en 1917, ese espíritu revolucionario que a veces echamos en falta en gente de nuestra propia generación o en las más jóvenes (y en nosotros mismos, claro).
Dejando de lado el libro, que habla precisamente de eso, de la defensa de la indignación fundamentalmente de los jóvenes europeos, siempre, insisto, de una forma pacífica, las intervenciones de ambos y más aun las de José Luis Sampedro fueron absolutamente brillantes.
Dice Stephan Hessel que estamos perdiendo todos los derechos básicos que ya fueron planteados por el Consejo Nacional de la Resistencia antes del fin de la Segunda Guerra Mundial y que tanto costó conseguir. Dice que los jóvenes de hoy en día debemos indignarnos (uso la primera del plural porque me anima), que no es tan fácil como entonces el identificar esos motivos de indignación pero están ahí. Que seguro que tenemos a nuestro lado alguien que sufre la injusticia social, los recortes en la sanidad, en la educación, en los derechos de la mujer. Resalta sobre todo la importancia de Naciones Unidas, de la Corte Internacional de Justicia, de OMS, de OIT…y cuestiona la legitimidad de los G7, G8 o G20 y demás entidades que según él se han autoproclamado autoridad internacional sin realmente serlo. Dice José Luis Sampedro que el ser humano no ha madurado, que todo el desarrollo científico, tecnológico y económico no ha ido acompañado de un progreso ético o social. Dice que el daño que ya ha sufrido nuestro planeta no tiene solución, que hay que indignarse y no dejar que ese daño vaya más allá. Y en referencia a esto último dice que determinados acontecimientos recientes le hacen pensar en el “Aprendiz de mago” que enciende un fuego y luego no sabe como apagarlo. Dice que la sociedad actual es como una galera en la que todos nosotros remamos a las órdenes de los mercados que están ahí arriba dándose la gran fiesta y dirigiéndonos hacia el norte y que aunque parezca imposible si nos indignamos y nos ponemos de acuerdo y empezamos a remar todos en dirección contraria al final iremos al sur. Y por si a alguien nos queda alguna duda recuerda la frase de Sócrates paseando por el mercado de Atenas: “¡Cuantas cosas que no necesito!”, tan vigente más de 2000 años después. Y dice alguien del publico, yo soy periodista y trabajo en una ONG dedicada al periodismo justo, dice, un proyecto de “Innovación Social”…y yo me voy a casa y pienso “innovación social”…pues igual es eso lo que hace falta, más innovación social, ética y moral…y un poquito de indignación.
Sonia PT

Speaker´s corner: El terremoto de Japón



Me alegro de que Viernes me preste la oportunidad, a traves de este speaker´s corner, de compartir con vosotros mis sentimientos en relación con el reciente terremoto-tsunami-accidente nuclear en la zona de Miyagi/Fukushima al norte de Japón. La verdad lo que he sentido estos días ha sido una mezcla de tristeza por la tragedia, orgullo por la reacción de los japoneses e indignación por la reacción en occidente, sobre todo en los medios. Dejadme empezar diciendo que he vivido durante 4 años en Japón, en concreto en Kobe, bastante lejos de la zona afectada por el terremoto. Mis años en Japón fueron muy felices, por lo que tengo un recuerdo muy bueno del país, y un enorme respeto por los japoneses. Hace dos años que ya no vivo allí, pero casualmente, me encontraba allí de nuevo por un viaje de trabajo el día del terremoto. Yo estaba en Kobe, en donde sentimos el terremoto claramente, pero sin ningún daño ni alteración de la normalidad en ningún sentido. Poco después empezamos a conocer primero a través de internet y después de la televisión, la magnitud de la tragedia en Sendai y los alrededores. Poco después hablé con amigos y compañeros de trabajo que se encontraban en Tokio. Todos ellos me contaron que los edificios habían temblado de forma muy violenta y durante más de un minuto, lo que les pareció una eternidad. Sin embargo, en donde ellos se encontraban, no hubo ni cristales rotos ni lámparas caídas, y de hecho todo el mundo en su entorno continuó trabajando con bastante normalidad. Esa tarde/noche en Tokio fue un poco complicada, porque el transporte público se cerró, para detectar posibles averías y evitar accidentes en caso de réplicas, por lo que millones de tokiotas tuvieron que volver andando a sus casas. Mis amigos tuvieron que dormir en la oficina porque planeaban volver a Kobe en tren esa misma noche y no encontraron ninguna habitación disponible. Lo que todos ellos me cuentan, tanto los japoneses, como los occidentales, es que esa noche en Tokio se caracterizó por la tristeza por la tragedia, pero sobre todos por la serenidad, el respeto y la ayuda mutua. Nada parecido al pánico y caos que los medios occidentales estaban transmitiendo al resto del mundo. El sábado, todo Japón desde Tokio hacia el sur recuperó la normalidad. Mis amigos de Kobe regresaron a sus casas en tren o en avión sin ningún contratiempo. El Shinkansen, el tren bala japonés que se mueve a más de 300 km/hora, la arteria que comunica Tokio con Osaka y el sur, volvía a funcionar. El domingo día 13 llegué a Tokio, en donde tomé el avión con rumbo a América el lunes. En el día que pasé en Tokio, y en mi paso por el aeropuerto de Narita, de nuevo lo que percibí fue normalidad absoluta y tranquilidad. Llevo hablando mucho de normalidad, cuando quizá no lo fuera tanto. Sin duda "la procesión iba por dentro" de todos, sobre todo los japoneses, al conocerse que cientos y luego miles de personas habían muerto en las prefecturas de Miyagi, Iwate y Fukushima. Sin embargo la sensación de serenidad, dignidad y entereza ante el desastre era lo que me transmitían todos con los que me cruzaba, e incluso los políticos que aparecían por televisión. La verdad es que sentí indignación cuando ví en las televisiones y periódicos occidentales que la historia se presentaba como si hubiera pánico y caos generalizado. "Apocalipsis" he llegado e leer en algún periódico. Cuando yo me marché de allí, el problema de la central de Fukushima todavía se conocía poco. Sin embargo, lo que leo en los periódicos americanos y españoles, no concuerda con lo que me cuentan mis amigos en Tokio. De nuevo apocalipsis frente a serena preocupación. Aunque no lo he vivido directamente, me parece que el problema nuclear también se ha exagerado enormemente. Supongo que que a todos en occidente, empezando por los políticos, seguidos por los medios e incluso los ciudadanos de a pie, nos viene muy bien pensar en las desgracias de los otros para hacer olvidar nuestros propios problemas. Espero que con la perspectiva del tiempo, lleguemos a entender la lección que el pueblo japonés y Japón como país están dando al resto del mundo. Lección que empieza en la preparación de los edificios de Tokio contra terremotos y va hasta la impresionante serenidad y colaboración pública en medio de una catástrofe monumental.

Epi

Speaker´s corner: Siempre nos quedará el cine

“Acabo de conocer a un hombre maravilloso; no es un ser real, claro que todo no se puede tener.” La rosa púrpura de El Cairo, Woody Allen
Quince años tenía cuando me quedé frente a la pantalla del Club Coliseum de la barcelonesa Rambla de Catalunya estupefacta y emocionada ante tal declaración de auténtico amor y pasión por el cine. Mi madre, siendo una servidora bastante jovencita, me acompañaba a las salas de proyección donde Woody Allen nos regalaba fascinantes historias como Manhattan o Annie Hall. También, al tiempo, me descubriría largometrajes que posteriormente fueron marcando episodios de mi vida: Julia es, sin duda, un bellísimo ejemplo.
Corría la época en la que año tras año, acompañada por tan sólo una cálida manta dispuesta a arroparme para resistir toda la noche en vela, me disponía a contemplar la Ceremonia de Entrega de los Oscar y me enfrentaba con incipientes ojeras a las clases del día siguiente con la satisfacción de haber podido casi acariciar el cabello que Redford enjuagaba en plena sabana a la gran Streep, o haber podido arrancar media sonrisa a Jeremy Irons, o haber podido llegar incluso a enternecer a John Malcovich, o contemplar la manera en la que el siempre inmenso Robert de Niro miraba a la cámara sin poder tan siquiera gesticular por el impacto que te causaba, o simplemente contemplar la calidez de los ojos de Jane Fonda y esbozar una sonrisa ante la espontaneidad de Shirley MacLaine. O cuando llegué, en mi primer año universitario, a clase de Historia del Arte una mañana al grito de Carpe Diem! tras haberme entregado por completo el día anterior a la bella historia de El Club de los Poetas Muertos.
Porque así es el cine. Irreal pero apasionante. Y ahí es dónde reside uno de sus múltiples encantos. La pantalla, el sonido, la imagen, una historia bien expresada y sus protagonistas son capaces de transportarte sin límites hasta donde desees. Con el gran misterio añadido de que a cada cuál le comunica algo diferente. Pero ellos y ellas, al fin y al cabo, son quienes materializan de manera más directa el sueño de cada uno.
Y los Oscar no son más que una gala donde todos se encuentran, se enfundan en vistosos trajes y vestidos y te hacen fantasear todavía un poquito más.
Os debo confesar que mi pasión por la entrega de las estatuillas doradas se ha ido diluyendo con el paso del tiempo, pero mi amor por el cine, por fortuna, permanece casi intacto.
Atrás quedaron Steve Martin, Billy Crystal o Chevy Chase. Cambio generacional para una gala que ha premiado cintas quizás más convencionales. Y francamente, ni Anne Hathaway, con sus espectaculares y enormes ojos, ni el rostro picarón de James Franco han sido capaces de hacerme sentir ningún cosquilleo. Lo lamento. No he visto espontaneidad, no he percibido ingenio, no he visto frescura, sí he visto contención. Demasiada.
Os diré otra cosa. Siempre he envidiado el respeto que sienten los norteamericanos hacia sus mayores, hacia los grandes y el modo con el que se levantan a aplaudirles sin fin. Con lo que el momento mágico de la noche, sin duda, fue la aparición de un casi irreconocible Kirk Douglas y su bastón, donde reposaba tras cada paso. Un instante emocionante, a pesar de los estragos causados por el bótox, artífice de tantos rostros aniquilados y conocido internacionalmente por dar muerte a algo tan bello en esta vida como la expresión. La que te cuenta la manera en la que has vivido, para bien o para mal. La que transmite y revela, en definitiva, si te levantas radiante o te acuestas apesadumbrado. La que acumula en cada arruga una risa, un llanto o el vacío indescriptible de aquél primer desamor.
Sigo. Apunta Bigas Luna sobre El discurso del rey que “no arriesga nada pero se necesitan películas así, bien hechas, tanto o más que las que arriesgan”. Lo comparto plenamente pero no voy a entrar a fondo en el largometraje de Hooper, donde no hace falta reiterar lo soberbio que está Colin Firth ni lo injusto, puede, que haya sido que otro gran actor, Geofrey Rush se haya ido con las manos vacías. Y no lo voy a hacer porque ya rindió buena cuenta de él en su magnífico post de Viernes Almudena.
Tan sólo un apunte en cuanto a Natalie Portman. Esta niña me impactó desde el primer instante que la pude ver en pantalla, hace ya unos cuantos años. Y sin tener nada que ver, algo me recuerda a quien tanto prometía y seducía con su encanto fresco y natural de no haber sido apartada de los escenarios gracias a su tendencia cleptómana. Winona Ryder siempre me gustó. E, ironías de la vida, coinciden ambas en tan desgarradora historia.
Creo sinceramente que Mia Farrow lo resume en la cita inicial de manera magistral. Y a pesar de que el espectáculo al que nos tienen acostumbrados ya no sea el de antes, donde el paseo por la alfombra roja se convierte en el escaparate más visto del mundo, donde el estilo, la belleza y la fama se entremezclan con vidas aparentemente deslumbrantes aunque oculten a personas -muchas de ellas- tremendamente desdichadas, lo cierto es que siempre nos quedarán historias fascinantes, hermosos instantes fotográficos y rostros que te cuentan mucho más de lo que ellos mismos desearían.
Porque así es el cine y siempre quedará entre nosotros. Como París para Bogart.
Eva Miquel Subias (http://www.sinpentimenti.blogspot.com/)

Speaker´s Corner: Hay vida despues de los 65

Y yo que estaba esperando cumplir los 65 para tender tiempo de sobra y viajar a todos los lugares estupendos que proponen los vierners, pues mira no, resulta que ahora, parece que un porcentaje no muy alto, pero significativo, (sobre todo si te pilla dentro), del sufrido proletariado, tendremos que esperar dos años más para saborear la mieles del merecido retiro. Durante las últimas semanas dos datos han estado presentes en todos los medios, edad de jubilación a los 67 años como regla general, y un peleado periodo de cotización por los sindicatos de 38 años y medio, para acceder a la jubilación a los 65 años, frente a los 41 que proponía el Gobierno. De este modo, podrán retirarse a los 65 años los que hayan empezado a trabajar a los 26. Pues bien, esto sí afectará a un porcentaje significativo de la población, dado que no se les ha ocurrido pensar en todos los que han tenido que pagar sus peajes antes de acceder al mercado laboral, con cursos de idiomas y trabajo en el extranjero, pasantías, residencias, prácticas jurídicas obligatorias etc., que seguramente harán engrosar el colectivo de afectados por esta medida. Si esto no era suficientemente grave, se aumenta el periodo de cálculo de los últimos 15 a los últimos 25 años, 10 años más, que nos convertirá en jubilados más viejos y más pobres por el efecto de la inflación, dado que cuanto mayor es el periodo de cálculo, menor es la pensión real. Si como dicen muchos la solución es hacerse un plan de pensiones con una entidad privada, alternativa a la que ya ha acudido un elevado porcentaje de la población activa, no sería mejor cotizar más a la seguridad social como algunos economistas han propuesto?. Desde luego, no me parece que lo adecuado sea aumentar la edad de jubilación, olvidando muchos secretos a voces, como algunas practicas empresariales no muy ortodoxas, prejubilaciones encubiertas etc. Soy consciente de que la negociación no ha sido fácil, por lo que valoro el esfuerzo de todos los partidos políticos y agentes sociales que han propuesto soluciones, ya que evidentemente tenemos un problema, y critico a los que, sin proponer ninguna medida se han limitado a echar más leña al fuego, coartando así las posibilidades de consenso, en su propio beneficio.
Pilar

Speaker´s corner: Pastillas contra el dolor ajeno

Llega la Navidad y todas las campañas publicitarias se ponen en marcha. Las campañas de turrones, de juguetes, de loterias, de colonias (uff qué horror!)... pero también las campañas de las organizaciones no gubernamentales que sabemos que en Navidad, podemos tocar más el corazoncito y los bolsillos. Nunca se me hubiera ocurrido publicitar, una campaña de publicidad ¿verdad que no tiene mucho sentido? Pero es que está es buenísima !! Es brillante !! No enseña barrigas hinchadas, ni niños con moscas.....pero hace que realmente llegue a dónde tiene que llegar. Es barata, baratisima, todos los famosos lo han hecho, por supuesto, gratis y encantados de la vida! Además es barata para el que realiza el donativo, e incluso la pueden utilizar aquellos que están en contra de los donativos, porque se llevan unos caramelos a cambio. Yo no soy ninguna experta en marketing, pero creo que es una idea genial !En fin, que os invito a todos a que la publiciteis entre todos vuestros amigos, contactos y que todos podamos tomarnos este año con el cava y el turrón unas pastillas contra el dolor ajeno.
Mónica P








Speaker´s corner: Amores de crudo invierno

El día que menos te esperas aparece Amparo y te sugiere que digas unas palabras para este rincón, preciada esquina parlanchina de Viernes. Así que una se ve frente a una pantalla de color blanco con bordes azulados, un cuerpo que anuncia “calibri” -no había, al parecer, un nombre más complicado para describir un tipo de letra- , así como un recuadro inferior en el lado izquierdo en el que aparece: 0 palabras.
Como el argumento es de libre elección, lo complica todavía más, si cabe. Tema libre, te decían en el colegio a la hora de pedirte que redactaras un escrito de cuartilla y media. Ni pizca de gracia me hacía.
Pero os contaré algo. Hace ya unos cuantos años me dirigía en mi coche por la barcelonesa calle de Aribau hacia arriba con enorme expectación por lo que suponía aquella primera cena prometedora. Esa noche dejé la moto aparcada, nadie como las chicas sabrán cuán letales son los cascos para un aspecto capilar decente. No sé si los nervios por llegar algo apurada a la misma o por otra razón pero al circular a cierta velocidad por el carril de la izquierda me llevé por delante y con bastante estruendo el retrovisor de otro vehículo al que adelanté. Sólo podía pensar en que llegaba tarde a “la” cita.
Una vez estacionados en el chaflán en la confluencia de la calle Mallorca, salió de su coche una chica morena, altísima, la recuerdo como si fuera ahora. Empezó a vociferar y antes de que continuara, le pedí disculpas una y otra vez y casi le supliqué que confiara en mí al entregarle mi tarjeta con mis datos personales. Recuerdo cómo me armé de valor y le espeté: necesito llegar a la cita de mi vida. Sus ojos, su mirada, lo dijeron todo. No era solidaridad, no era comprensión, era mucho más que eso. Ella lo sintió como algo muy próximo, como algo repentino que te da una dosis extra de oxígeno. Tomó mi tarjeta y me dijo: está bien, pero llámame mañana sin falta.
Probablemente ella ni se acuerde pero sigo reteniendo su nombre y apellido. Al día siguiente pudimos solucionar todo el papeleo correspondiente.
¿La cita? Fructífera, aunque temporal. Previamente hubo sesión plenaria del denominado G-4, donde solíamos establecer las pautas a seguir en ocasiones similares. Análisis de riesgo, estrategia, contraofensiva, contrarréplica, preparadas improvisaciones y demás, que habitualmente quedaban atrapadas en el mini bolso, porque por fortuna, la espontaneidad, a pesar de los nervios solía hacer el resto, para bien o para mal.
Otra cosa. Os confesaré que mis grandes amores han sido forjados en el más crudo invierno, con todo lo que ello comporta. Trabajo duro a la intemperie. E incómoda humedad. Ha habido, sin embargo, alguna amistad iniciada en el estío y contra todo pronóstico ha perdurado y se ha consolidado con el paso del tiempo.
Por cierto, un amigo nada políticamente correcto me enumeró en una ocasión tres principales motivos por los que una mayoría de mujeres nos fijamos en un hombre. El primero de ellos, que nos haga reír. Fundamental. El segundo, que nos haga sentir seguras y cómodas. Y por último, que en lo suyo, sea lo que sea a lo que se dedique, sea el mejor. Cada una que haga su propia lectura.
Contaba Amelia en un Speaker´s Corner anterior, lo mucho que le pesaba cumplir años en el mes de septiembre, por aquello de los propósitos. No puedo estar más de acuerdo y no sólo por haber nacido en el mismo mes. Y más ahora, con el número 4 recién estrenado y a cuestas, aunque –ya me lo habían advertido- me siento más enérgica y vital que en toda mi vida.
¿Sabéis algo curioso? Después de tantos años diseñando con amigas encuentros redondos y cronómetros milimétricos que te indicaban cuándo o no proceder con una llamada -gran asignatura pendiente y suspendida una y otra vez- resulta que acabo compartiendo mi vida con alguien con el que nunca tuve una cita. Así es. Tras algún encuentro casual y alguna estimulante conversación, se sucedieron posteriores llamadas, charlas y almuerzos, pero nunca nada como tal. Con el paso del tiempo aprendes que lo que se viene conociendo como “cita” adopta nuevas formas y dibujos mucho menos evidentes y mucho más vivificantes. No hay nada más sugerente que “una cita no cita”.
Aunque, si me permitís, en el fondo lo supe esa vez. Una de aquellas certezas a las que ya nos hemos referido en alguna otra ocasión. Pero como ya os indiqué anteriormente, los Dioses tienen celos, así que será mejor dejarlo así. Y será mejor no revelar lo obvio: nosotras, siempre lo sabemos.
Eva Miquel Subías
(sinpentimenti.blogspot.com)



Speaker´s Corner: Fashion & Passion

En septiembre, como en enero, es inevitable hacer balance del año y armarse de buenos propósitos para abordar el curso escolar, que acaba siendo para la mayoría de nosotros la medida de todas las cosas. En junio, el cansancio y la prisa, la galvana y las terracitas, nos impiden dedicar un momento a la introspección que, sin embargo, reclama su lugar cuando el calendario y el ropero dan la vuelta, las terrazas apilan las sillas, y el moreno empieza a diluirse. Yo, encima, cumplo años en septiembre, así que no me libro del balance. De los pros y los contras, de lo bueno y lo malo que fue y lo que será. Así que la emprendo con la regla, la calculadora, el cuadro de Excel y la lista de comprobación, y me pongo afanosa a diseñarme una existencia perfecta. Empezamos, claro, por revocar la fachada. Hay que cortar el pelo, renovar el vestuario, perder varios kilos de helados y frituras, como todas… Luego el interior: leer lo último, ir más al cine, trabajar menos. La palabra es planificación. Así que dedico los últimos días de agosto –que no se diga que no planifico– a buscar calcetines y vaqueros a buen precio para los niños, antes de que vuelva la avalancha y aprovechando los últimos coletazos de las rebajas. Compruebo con estupor que el modelo que busco, normalito, y el color que necesito, nada del otro mundo, ya están agotados. Bien. Dios proveerá, que no cunda el pánico. Los libros. No, no voy a hablar de los libros, necesitaría un lexatin. Las fotos. Llego a la tienda de fotografía, aproximadamente 2 x 6 metros, aproximadamente 30 personas, o eso me parece. Todas muy gordas. Y altas. No, no soy una sílfide yo… pero abulto poco. Sin embargo, las personas de la tienda de fotografías ocupan mucho espacio y gastan mucho oxígeno. Oxígeno que a mí me empieza a faltar. La tienda empieza a encogerse, cada vez más. Un señor de unos 70 años con su esposa, igual de grande que él, ha ido a recoger las fotos de los nietos. El resguardo decía que tenían que recogerlas a partir de hoy por la tarde, igual podían haber ido mañana, pero no. Reconocen entre ellos que podían ir a otra hora que hubiera menos gente, pero siguen ahí. El señor se me pone delante todo el rato, primero carga el peso de su cuerpo en una pierna y luego en otra, siempre delante de mí, que me estiro y me aparto boqueando como un pez. Entran más personas en la tienda y aún no me toca. Los que quieren imprimir copias digitales del crucero vacacional no se deciden. Me doy cuenta de que me estoy volviendo asocial e intolerante por momentos. No hay duda. Se acabó el verano.
Me había propuesto serios cambios para esta nueva temporada, y ahora me pregunto cuánto puede cambiar un ser humano estándar. El día de mi cumpleaños anuncié en Facebook que no iba a cortarme ni a teñirme el pelo (el año pasado lo lamenté amargamente). Decidí no cambiar mi foto de perfil. Decidí no comprar nada de ropa, mi gran vicio confesable (sólo unas katiuskas, trauma infantil porque mi madre no me las compró: las encontraba ordinarias). Nada de fashion. Se impone la autoaceptación y la austeridad. Pero, ¿qué hay de la passion? Yo soy abanderada de ese verso de Fito que dice “No sé vivir sólo con cinco sentidos”. Esa soy yo. Sin embargo, después de hacer el balance, estudiar la hoja de Excel, calcular todas las cifras e hiperventilar a toda mecha en la tienda de fotografía, he decidido ya cuál es mi propósito para la nueva temporada: dejarme llevar. Ese es el plan con el que abordo este “año nuevo”. No, amigos, no es dejadez. Es instinto de supervivencia. Y, quién sabe, tal vez la vida me sorprenda.
Amelia Pérez de Villar Herranz

Speaker´s Corner: Los Gachupines

En el pueblo de Dolores los oficios eran a las 12 de la mañana. Aquel día, el cura observó que muchos parroquianos estaban excepcionalmente inquietos. Los sermones habían agotado su eficacia. Pensando en el futuro, el cura creyó conveniente organizar algo más creativo. Una procesión diferente, con un eslogan atractivo. El número de fieles desencantados aumentaba peligrosamente para la causa. Había que ponerse en marcha.
Cuando los sufridos feligreses esperaban un nuevo ejercicio de megalomanía curil, la procesión de aquel 16 de septiembre de 1810 cambió la Historia. “Viva la Virgen de Guadalupe, mueran los gachupines”. El nuevo grito de guerra lanzado por el cura Hidalgo se convertía en el Grito de Dolores. Así se iniciaba la lucha por la independencia de Nueva España. La fe religiosa, nuevamente, movía montañas. En este caso para volverse contra su patrón.
Desde ese momento, “gachupines” ha sido el término utilizado por los mexicanos para referirse con desdén a los españoles. Sus diferentes usos nos permiten seguir la imagen de España y los españoles en México a lo largo de los últimos 200 años.
La independencia de Nueva España llegó en 1821, cuando Iturbide y el virrey O’Donojú firmaron un documento cuyo original -se dice- lo recuperó Fernando VII para esconderlo en algún cuadro del Palacio Real. El nuevo país se llamó México en honor a los “mexica”, el pueblo que sucumbió a Cortés. son sus símbolos más conocidos. Por esas cosas de la historiografía mexicana, 1821 es un año casi maldito, e Iturbide, uno de los muchos traidores a la patria. Su “pecado” fue autoproclamarse Emperador.
Durante el siglo XIX se consolidó el término gachupín. Entre nuestro “méritos”: el intento de Isidro Barradas de reconquistar México en 1829, esperar hasta 1836 para que Isabel II reconociera la independencia, y el inicial respaldo a Napoleón III en una aventura que acabó con Maximiliano de Habsburgo como Emperador de México.
Nuestra suerte empezó a cambiar con la llegada de Porfirio Díaz al poder, a finales del siglo XIX. A punto estuvimos entonces de dejar de ser gachupines para convertirnos en españoles. La celebración de los 400 años del Descubrimiento significó para los mexicanos el reencuentro con España. El Centenario de la Independencia sirvió de exaltación hispanófila.
Durante el Centenario, los mexicanos interpretaron la independencia en clave familiar: el hijo que se emancipa al llegar a la adolescencia. Porfirio proyectó El Paseo de la Reforma como el lugar de representación de la historia mexicana. Allí están Colón y Carlos IV trasformado en Caballito, compartiendo protagonismo con Moctezuma, Cuauhtémoc, o el Ángel de la Independencia. El Paseo lo culminaría Isabel la Católica. Incluir a Hernán Cortés era excesivo. La escultura de Isabel se frustró con la Revolución.
La imagen de los españoles empeoró notablemente tras la Revolución. La hispanofobia se extendió y los españoles pasamos a ser “pinches gachupines”. Franco hizo lo posible por ahondar la brecha. La única y verdadera identidad mexicana era la prehispánica. Colón y Cortés acabaron con un mundo bucólico donde el hombre vivía en armonía con los dioses y la naturaleza. Había que recuperar el pasado. Como eso era complicado, la doctrina oficial se conformó con construir una versión anti-española de la Historia.
Hace un año llegué a México. Entonces me preguntaba si los mexicanos nos seguían viendo como pinches gachupines. La respuesta era recurrente: desde la hispanofobia de los intelectuales de izquierda a la hispanofilia de la derecha, las emociones son muy variadas.
Con esa duda encaré el partido de fútbol del Bicentenario: México vs España. Nadie se quejó por la elección del contrincante para celebrar la independencia. Xabi, Casillas y Pujol pesaban más que la Historia. Algunos me aconsejaron ir al partido con tapones para que no me pitaran los insultos. Otros me advirtieron de la conveniencia de dejar en casa la camiseta roja. Incluso, me recomendaron llevarme un chubasquero para protegerme del orín.
El partido fue una fiesta, Manolo el del Bombo ejerció de ídolo de masas, la selección española ofreció la Copa a la Virgen de Guadalupe y yo, feliz, me fotografié con la Copa. Ese día dejamos de ser pinches gachupines. Por fin fuimos, al menos durante dos horas, hermanos españoles. Villar le prometió a la Virgen llevarle la Copa si España ganaba el Mundial. Ahora, unos acusan a la Virgen de chaquetera. Otros, recuerdan que si México no se hubiera independizado sería campeona del mundo. ¡Gol de Iniesta!
Antonio C.

Speaker´s Corner: La Feria y la crisis


Queridos vierners: hace unos días me pedía Amparo que escribiese un Speaker’s hablando –por ejemplo– de las medidas del gobierno. Acepté, para darme cuenta solo más tarde, ya frente a ese remedo de la hoja en blanco que es la pantalla de Word, de que no tenía ni idea de qué iba el tema. Había oído campanadas, claro, pero desde el advenimiento del apagón digital no puedo ver la tele en la cocina y hacerlo en el salón, cuando ya he terminado las tareas, es para mí ciencia ficción porque mi horario de trabajo es indefinido. Claro que, a pesar de esto, una está en el mundo y algo siempre oye: los amigos, las madres del parque, los correos electrónicos de los indignados. Los hay indignados por las fusiones y adquisiciones que les obligarán a aceptar unas condiciones de movilidad geográfica y de horarios que no es la que pactaron (hace 20 años y hasta que se jubilen, con unas coordenadas muy distintas a las actuales). Conozco a mucha gente cuyo horario es de lunes a domingo, de 0 a 24 horas. Muchos de vosotros me diréis que son autónomos, con negocio propio y que también ganan más dinero que un asalariado. Perdonen que me ría. Los habrá que sí, sin duda, pero no es la tónica general. Los funcionarios, muchos de los que me leéis, también se cabrean –y con razón– porque se enfrentan a un recorte del 5% de su sueldo. En mi gremio, en muchos casos, se cobran las mismas tarifas que hace diez años, momento en el que ya eran ridículas para el cliente y ofensivas para el traductor, nada que ver con lo que se paga en Francia, Inglaterra o Alemania. Las jornadas son maratonianas y el trabajo no se valora. Y esto no ha sido por la crisis. La bajada de honorarios en las actividades profesionales, en general, se empezó a acusar cuando pasamos al euro. Pero entonces nadie dijo nada, ni se fijó. Porque este colectivo no tiene derecho a queja. Si subes el precio, se van al de al lado. Los sacrosantos sindicatos no nos defienden. Las asociaciones profesionales son el único recurso y en muchos casos están en pañales (en la literatura, en la música, en el diseño). Qué queréis que os diga: me acuerdo de mi madre, cuando decía que cada uno habla de la feria según le va. Qué razón tenía. Y a mí todo esto me coge en una –la enésima– crisis existencial. Para qué escribir, si nadie publica, angustiado por el futuro incierto del libro. En la Feria del Libro, monotema: los derechos digitales, la gratuidad de contenidos, el libre acceso. Ignoro si tiene algo que ver lo uno con lo otro pero todo este panorama me ha dejado una especie de impotencia para leer. Picoteo mil libros y no atino a terminar uno que me satisfaga. O no atinaba. En medio de tanta incertidumbre, un amigo me regala un libro pequeñito que se llama Tocar los libros, escrito por Jesús Marchamalo. No sólo lo leo de un tirón por lo breve, entretenido y didáctico: se me hace la luz. Su alegato a favor del libro como objeto y el derecho del propietario a conservarlo, a otorgarle un lugar de honor en su biblioteca o a deshacerse de él con toda la tranquilidad del mundo (como tantos hombres egregios e ilustres que cita) es extrapolable a casi todos los órdenes de nuestras vidas. Y un ejemplo más: en medio de este remolino Javier Jiménez, un hombre osado y curtido en el sector, lanza Fórcola Ediciones, una editorial con la dignidad de las grandes y el tiempo de cocción de las más diminutas y se lanza, en su góndola, rumbo a la Giudecca. Se ve que a veces la respuesta está en nosotros mismos.
Amelia Perez Villar

Speaker´s Corner: De una mujer a otra...

Las arrugas se dibujan en su rostro, marchito. Sus ojos son sólo el reflejo del sufrimiento, escrito con la pluma sagrada del Hinduismo. “Una viuda debe sufrir hasta que muere, debe ser comedida y casta”, dicen sus ojos. También lo dicen los versos sagrados. Pero su corazón ansía vivir, que no sobrevivir. Porque sobrevivir es algo que hacen instintivamente los animales. Y ellas, las viudas indias, son mujeres. Como yo. La diferencia es que yo he tenido la suerte de nacer en el primer mundo y ellas aún deben borrar el sufrimiento de sus rostros, quitarse los harapos blancos y dejar de llorar con Komala Ghosh, su apoyo emocional, para reír con ella.
Una viuda debe sufrir hasta que muere, debe ser comedida y casta; Una esposa que permanece casta tras la muerte de su esposo va al cielo; Una mujer que es infiel vuelve a nacer en el vientre de un chacal. LEY DE MANU. CAPÍTULO 5, VERSÍCULOS 156-161. TEXTOS SAGRADOS DEL HINDUISMO.
Picasso solía decir que la inspiración le llega al artista trabajando. Tras realizar varios viajes a la India pensé que ningún recoveco había escapado a mi objetivo entre sus vastos paisajes y gentes. Inmortalicé algunas de las escenas más bellas y a la vez más perturbadoras que había tenido ocasión de presenciar nunca. Sin embargo, no fue hasta que cayó en mis manos la Ley de Manu, algunos de los textos sagrados del Hinduismo, cuando me percaté de que tradicionalmente existe en el país asiático, desde tiempos remotos, un gran rechazo hacia las mujeres viudas. Poco se conoce en Occidente de la situación social y económica que viven estas mujeres en la India. Quizás por ello, al leer estos versos, sentí una necesidad imparable de descubrir cómo vivían estas admirables mujeres. Fruto de una especie de atracción por lo desconocido me embarqué en un viaje de descubrimiento. Mi destino, Vindravan, una pequeña ciudad situada a 150 kilómetros de Nueva Delhi.
Las penosas condiciones de vida de las viudas son las grandes desconocidas en Europa. Apenas existe información relativa a ellas y la poca que se publica en la red es desoladora, aterradora, desalentadora. Para mí era fundamental verlo de primera mano, así que finalmente me decidí a viajar el 28 de noviembre de 2008. Fue una especie de impulso natural el que me llevó a iniciar ese viaje, a dejar de lado las comodidades de mi vida en Madrid, para compartir con las viudas sus penas y luchar para que puedan llevar una vida digna. Allí nació el proyecto más ambicioso de mi vida: SOS MUJER.
Al llegar a Vindravan, me vi envuelta por un bullicio de gente. Empecé a caminar con mi maleta entre decenas de mujeres descalzas, ataviadas con harapos blancos. Se deslizaban como si de fantasmas se tratara, como almas en pena, distantes y cabizbajas, como manda la tradición. Sus rostros arrugados enmarcaban miradas perdidas, tristes, llenas de dolor y, a pesar de ello, reflejaban dulzura. Mi primer objetivo era buscar a Komala Ghosh, a quien se mencionaba en los pocos artículos que encontré sobre las viudas indias. La busqué por todo Vindravan durante tres días, hasta que finalmente la encontré. Una ardua y sorprendente tarea, ya que Ghosh había sido una reputada profesora durante muchos años. No obstante, desde hacía 40 años se dedicaba, como modesta ama de casa, a recibir a las viudas que necesitaran consuelo. Les prestaba su ayuda, les daba su cariño y lloraba junto a ellas por las noches, mientras le explicaban sus tristes historias.
Era una mujer curtida, aguerrida, con una voz grave que transmitía sosiego, quietud. “Esto es lo único que he recibido”, me contó, apenada, refiriéndose al título honorífico que hacía unos años el gobierno indio le concedió por su lucha por el cambio social entre las mujeres. Se hicieron la fotografía de rigor, pero, sin embargo, nunca más volvió a saberse de ellos. No invirtieron ni una sola rupia en ayudar a las viudas de Vindravan; ni una sola organización occidental se preocupó por ellas. Ni siquiera se reconoció la labor de Komala Ghosh, que por ayudar a estas mujeres vive repudiada por su marido y sus hijos, que no comprenden por qué lo hace, ya que la tradición ancestral prevalece sobre la legislación vigente. Sentada junto a ella me enseñó una caja con las viejas fotografías de todas y cada una de las mujeres que fueron a su casa a pedir ayuda, en muchas ocasiones con los cuerpos amoratados. “Muchas cosas tienen que cambiar, la excusa de la tradición ya no sirve, esto es simplemente explotación”, se lamentaba, profundamente indignada. De este modo nació una amistad entre una mujer del tercer mundo y una mujer del primer mundo. Nos unimos para empezar un proyecto común. El objetivo, que la situación de degradación que padecen las viudas indias, ese gran desconocido, quede relegado al olvido y, sobre todo, que los rostros de estas mujeres no se desvanezcan para siempre.
-De Diana Ros a Komala Ghosh. Ésta es una carta de una mujer del primer mundo a otra del tercer mundo. -
Diana Ros

Speaker´s Corner: ¿Piratería o evolución?

Seguramente todos habréis recibido decenas de emails en contra del canon de la SGAE y los abusos constantes a los que quieren someter a los ciudadanos tengan o no que ver con la industria discográfica. Como profesional del sector estoy cansada de escuchar en radios y televisiones un montón de conclusiones manipuladas y creadas por y para los intereses de cada uno y esto, me ha llevado a escribir mis pensamientos para que cada uno saque sus propias conclusiones.
Por una parte no entiendo como nadie se atreve a decir esto en público, por otra parte si, Alaska se atrevió a decir en una entrevista que estaba a favor de las descargas gratuitas de Internet y al día siguiente su discográfica dió orden de retirada de todos los discos de Fangoria de las tiendas, obviamente esta consagrada artista no ha vuelto a hablar del tema (al menos en público).
Analicemos entonces este tema desde el punto de vista histórico:
En 1905 Marconi empieza a fabricar y comercializar la radio y se empiezan a retransmitir las primeras ondas radiofónicas. En su momento fueron miles los artistas que se opusieron a este avance tecnológico ya que veían peligrar su futuro:- “Quien va a pagar ahora por escucharnos, si lo pueden hacer gratis desde su casa”, sus temores obviamente no fueron ciertos y se disiparon cuando vieron que lo lógico era aprovecharse de sus ventajas y utilizarla para que, de esta forma, pudieran llegar a mucho más público.
Unos años antes se empieza a comercializar el gramófono y los discos de pizarra. Podemos decir que a partir de aquí nace la industria discográfica tal y como la conocemos a día de hoy salvando las distancias de la tecnología.
Del disco de pizarra pasamos al disco de vinilo en los años 50’s , tal y como todos (los que somos mayores de 25 años) lo conocemos, Lp’s, Singles, Ep’s etc.. llenan nuestras estanterías y la industria sufre una de sus más importantes expansiones y uno de sus mejores momentos.
En los 70’s nace la cinta de cassette, todas las discográficas de la industria se oponen dado que afecta directamente a sus intereses, ¿Quién no le ha pedido a un amigo que le grabe un LP en cinta? El inconveniente del vinilo era que no era portátil lo que hacía imposible escucharlo fuera de casa, de ahí el éxito de las cintas, que nos permitía escuchar nuestra música en el coche o mientras caminábamos por la calle en el walkman.
Ante el éxito imparable de este formato las discográficas optan por editar sus albumes también en este formato y entonces lo que en un principio era un “poderoso enemigo” llegó a ser un “maravilloso aliado” ya que sus ventas crecieron hasta un 30% con respecto a cuando solo existía el vinilo.
En los 90 nace el COMPACT DISC, las discográficas estaban encantadas, vendiéndonos este nuevo formato con “mejor sonido” y “eterna durabilidad”, dado que no se raya nunca (como pasaba con el vinilo) notar que pongo ambos conceptos entrecomillados, puesto que obviamente el tiempo no les ha dado precisamente la razón. Los ejecutivos de las grandes compañías no cabían en su gozo volviendo a vender los discos “remasterizados” de nuevo, por supuesto a coste prácticamente cero.
Un inciso – Por citar algo sobradamente conocido por todos, el “A Hard day’s night” de Los Beatles se grabó en 1964, que yo sepa Los Beatles jamás se juntaron para volver a grabarlo en los 90, básicamente porque Lennon estaba muerto, entonces en que consistía la “remasterización” famosa? Pues en un informático y su ordenador que lo que hacía era subir agudos y suprimir ruidos de fondo lógicos de la época original y darle ese ruido a “lata” que es como suenan todos los CD.s remasterizados. Así que fue un negocio redondo: un par de días de estudio con un técnico retocando el master, y a vender miles de discos ¡Otra vez!
Claro que, esos mismo ejecutivos no se sentaron a pensar que la digitalización también tendría sus inconvenientes, porque de un CD que puedes copiar en tu ordenador te da plena libertad para hacer con él lo que quieras, compartirlo, mandarlo por email, copiarlo diez millones de veces etc.. etc.. no lo pensaron porque estaban demasiado ocupados contando los millones de euros que cada navidad recogían a base de los “Greatest Hits”, “The Best of”, “Tribute to”, y cientos de miles de títulos que han explotado hasta la saciedad.
Y aquí comenzamos con el problema…
De cada unidad de CD la SGAE se lleva 0.51 €, obviamente las arcas de la “empresa” que no fundación, empiezan a verse afectadas y a su vez las liquidaciones de sus socios, los autores empiezan a descender dado que la recaudación cada vez es menor.
Así que, Discográficas-Autores-SGAE deciden formar una gran alianza contra el “demonio digital” para seguir disfrutando de la época de bonanza anterior. Sinceramente ¿Quién no lo haría?
Cada uno vela por sus propios intereses, es decir:
LAS DISCOGRÁFICAS, además de dejar de recaudar su dinero, ven peligrar su continuidad, dado que si ahora cualquier músico novato desde su casa con un programa de ordenador puede crear y dar a conocer su música ¿Para que necesitan los artistas a una discográfica?
LOS ARTISTAS que estaban tan bien acostumbrados, a recibir sus talones de SGAE y liquidaciones de royalties de discográficas cada tres meses, sin tener que hacer NADA, resulta que estos superingresos trimestrales dejan de llegar, a mi también me fastidiaría dejar de recibir esta pensión vitalicia… porque es vitalicia y cuando me muera, lo recibirán mis hijos… Como dato os diré que los autores del archifamoso “Jingle Bells” son multimillonarios y solo tienen 1 éxito…(que ya lo quisiera yo) y después a vivir la vida…. Cuando estás acostumbrado a esto es muy difícil cambiar y tienes que luchar porque siga siendo así. Así que la única opción que tienen estos pobrecitos artistas es salir a la carretera y hacer conciertos para procurarse el mismo nivel de vida. Me parece muy bien, si además disfrutáis con vuestro trabajo no? …
SGAE que últimamente no goza de la mejor reputación porque con el afán de seguir llenando sus arcas, ha perdido el norte pidiendo canon a peluquerías que ponen la radio, exigiendo el pago a bandas municipales de pueblos por tocar en las fiestas… vamos que tiene a cautro cerebritos todo el día pensando de dónde pueden “arañar” algo. Yo soy socia de SGAE y daría para 10 folios más hablar de esta entidad porque luego las reparticiones que hacen son de risa… pero eso es otro cantar.
CONCLUSION: ¿Por qué en lugar de intentar parar algo imparable no estudiamos formas de sacarle beneficio? Como habréis podido ver esto ya ha pasado antes y no les quedó otra que amoldarse a los tiempos y sacar provecho en lugar de prohibir. Esta es la postura que no comparto. Internet es una puerta mundial para la promoción, difusión y conocimiento de la música, ¿Por qué cerrar esta puerta? Habría que abrirla más y de esta forma poder llegar cada vez a más gente y que no solo tengan la oportunidad de hacerlo los nº1 de los 40 principales y lo artistas que enchufados con las multinacionales invierten en campañas televisivas, La gente busca calidad y esto desafortunadamente cada vez es más difícil encontrarla en las vías convencionales que están dirigidas expresamente al negocio y se olvidan de las buenas composiciones y los buenos músicos. No hay más que ver la última gala de la MTV para darse cuenta del patético estado actual del mercado discográfico. Es Lady Gaga nuestra última esperanza? Si es así, me declaro oficialmente “sorda”. Prefiero encerrarme con mis miles de vinilos y seguir disfrutando de la buena música, al menos eso, no nos lo pueden quitar ni exigir un pago por ello.
Suzi Quatro.

Speaker´s corner: El vinilo

Este año Papa Noel me ha traído un tocadiscos! De momento tengo solo 3 discos ya que mis antiguos discos se encuentran en paradero desconocido: uno de los Rolling que vino con el tocadiscos, que es una pasada de bonito todo lleno de colorines, un gran clásico de los Talking Heads (gracias Amparo!) y otro de unos amigos que también es una obra de arte -es que las obras de arte no vienen en tamaño CD, solo vienen en tamaño LP- pero aun así estoy emocionadísimo!
Estoy ya un poco cansado de la era digital… Qué rollo bajar canciones en la red, guardarlas en el disco duro. La experiencia de escuchar buena música reducida al mínimo, quiero decir, eso, solo escuchar. Estoy emocionado con mi tocadiscos porque vuelvo a mi adolescencia, a la época en que escuchar música implicaba todos los sentidos: ver las carátulas que muchas veces son en si una obra maestra, acariciar el brazo de la aguja para que se ponga en marcha el disco y acariciar el vinilo con un paño para limpiarlo y sin olvidar el olor del vinilo, todo mas frágil, todo mas lento, todo muchísimo mas una experiencia vital. Y el sonido tiene una calidad mas humana con las imperfecciones de los discos que también forman parte integrante de la música… Y lo mejor de todo, la visita a la tienda de discos, siempre acompañada de tu último "gran descubrimiento".
Imagina la casa de tu infancia: el pasillo con las estanterías cargadas de libros, el rincón de música con los discos de tus padres y de las hermanas mayores (y tus casetes), y unos cuantos cajones llenos de álbumes de fotos. Todo ello excusa para reuniones con amigos o para romper el hielo en la primera cita con la chica que siempre te ha gustado ("te has leído este libro, es genial verdad?", "enséñame fotos de cuando eras pequeño" etc.). Que queda de todo eso en la era digital: el rincón de música ha quedado en un cable que une el ordenador con unos mini-altavoces, en vez de enseñar tus fotos a la chica la invitas a verlas en tu pagina de facebook, y dentro de nada también desaparecerán los libros y en las vacías estanterías quedará un solitario e-book, iPad o kindle, con suficiente memoria para almacenar todos los títulos de la biblioteca nacional pero a ver que conversación te puede dar un chisme de esos…
Y que me dices del aspecto ecológico? No es cierto que al hacer desaparecer discos, fotos de papel y libros se ahora energía, se gastan menos recursos naturales y se produce menos basura? No estoy del todo seguro. No conozco a nadie que haya tirado a la basura sus vinilos (al contrario yo mismo he tirado muchos CD.s a la basura, ya que se pueden copiar sin perder ni un 1 ni un 0), ni sus fotos (porque nadie gastaba 24 carretes o 1200 fotos en un viaje de fin de semana…), ni sus libros (si ya no tenias edad para Julio Verne regalabas los libros a los sobrinos o a la parroquia)… Además, ha calculado alguien el gasto energético de los billones de downloads de canciones que no se van a escuchar nunca, porque que mas da si dejas el ordenador enchufado por la noche y en vez de bajar 10 canciones bajas 10,000 y 3 ó 4 películas. Y cuantos teléfonos móviles y iPods has cambiado en los últimos 10 anos? Sin embargo mi tocadiscos, lo tengo claro, es para toda la vida!
Por ultimo, un argumento que creo que tiene validez: no serán las compañías discográficas las que promocionan la vuelta al vinilo, porque ven que si no, se quedan sin negocio? La industria discográfica ha inventado el CD para aumentar sus márgenes de beneficio (ya que es mucho más barato fabricar un CD que un vinilo) y ahora ve que este paso a la música digital va a ser su perdición. Bueno, creo que la vuelta al vinilo de algunos románticos no va a salvar a ninguna discográfica multinacional. Sin embargo, puede que dé trabajo a unas pocas pequeñas discográficas y tiendas especializadas y sinceramente eso no lo veo nada mal.
Para Reyes el año que viene me voy a pedir una Polaroid instantánea.
Apostolos