Cuaderno de Bitacora: The Hospital by the river

No quise dejar Etiopía sin visitar el Fistula Hamlin Hospital. Había contactado con Bethela antes de ir y me había reservado una visita el mismo día de mi regreso a España. Hoy, más de un mes después de mi viaje, lo he contado tantas veces que sólo quiero escribir esto con la fuerza que merecen las mujeres que sólo por nacer en un país sin ginecólogos, se ven abocadas a veces a la desesperación.
La fístula obstétrica es una complicación de los partos prolongados y complicados. Se acompañan de una elevada mortalidad materna y casi absoluta de los fetos. La presión de la cabeza del feto sobre la pelvis materna destroza los tejidos y se forman unos agujeros entre la vagina y el recto o entre la vagina y la vejiga. De manera que las heces y la orina encuentran una salida fácil por la vagina. En nuestro medio se erradicó hace muchos años, pero en los países africanos y del sur asiático, las mujeres no tienen acceso a ginecólogos que puedan practicar una cesárea y ni siquiera a matronas.
En los años 70 Katharine Hamlin y su marido llegaron a Etiopía como ginecólogos. K.H tiene ahora 84 años, pero sigue operando los casos difíciles todos los jueves. Fundaron un hospital al lado de un río dónde las mujeres con fístula eran (y son) recibidas durante las 24 horas del día. Muchas llegan caminando envueltas en ropas malolientes. Por ese olor, su familia y la sociedad las rechazan. Algunas viven recluidas en cuevas adónde alguna amiga les lleva algo de comer. Se sienten culpables y creen que lo que les ha pasado es una maldición. Eso es lo más difícil de cambiar y lo primero que les explican al llegar al hospital. Como hay tantas mujeres que han pasado por allí siempre hay alguna mujer que habla su mismo dialecto y la acompaña desde que llega al centro. Tienen un aula dónde les enseñan un poco de matemáticas y un poco de amárico. Una vez a la semana va un abogado a explicarles sus derechos y deberes fundamentales. Están solas. Bueno, cuentan que hubo un marido que acompañó a su mujer durante todo el proceso. Dice Bethela que es una historia muy romántica. Allí curan al 95% de mujeres que llegan, pero no abandonan al 5-20% que queda con alguna secuela (mujeres condenadas a llevar “bolsa” de colostomía o ureterostomía). Dadas las condiciones del país, dónde no pueden contar ni siquiera con acceso al agua, deben permanecer ligadas al hospital. Algunas pueden trabajar allí mismo como enfermeras pero ya son muchos años y muchas mujeres, así que les enseñan a cultivar o a confeccionar artesanía y ellas se sienten útiles. Las mujeres que regresan curadas, reciben ropas nuevas para dejar el centro como una metáfora de la nueva vida que las espera. Muchas vuelven para parir su primer hijo vivo y son la mejor esperanza para las recién llegadas.
Es estremecedor pensar que la edad media de las mujeres que acuden allí es de 18 años. Katharine Hamlin es mi nueva heroína. Sabe que el camino es la prevención pero sabe también que ellos no son más que una institución caritativa. Eso sí, la mejor organizada que he visto nunca. Desde que estuve allí, me propuse hacer todo lo que estuviera en mis manos para que sobre todo las mujeres de mi entorno supieran que ese problema ocurre, porque yo, médico y se supone que mujer comprometida, no tenía ni idea y me sentí avergonzada, porque –como dijo Bethela- el problema sigue existiendo y sigue ocultándose, porque las que lo sufren son mujeres. Así que voy a pedir algo que no he hecho nunca y es pedir que difundáis esto. Porque hay mujeres que siguen sufriendo al parir y que no tienen la compensación de su bebé en su pecho tras el dolor de varios días de parto. Piensan que es culpa suya y además sienten que nunca más tendrán hijos. Sus maridos las abandonan y la sociedad las evita y se siente ofendida por su olor. ¡Por su olor!.
Ana Ruiz

8 comentarios:

Maria Luisa dijo...

Pues yo sí conocía esos casos, UNICEF y algunas ONGs tienen programas de ayuda a mujeres que sufren este problema en países pobres, y las sociedades ginecológicas del mundo hablan de ellos de vez en cuando, cada vez que en una revista "femenina" alguien (ver caso de Lucía Echevarría en Vogue hace 4 años) se queja de lo deshumanizada que está la medicina en occidente porque ahora las mujeres "tienen" que parir en un hospital, acompañadas por su marido, una matrona, un ginecólogo, un anestesista, una enfermera, una auxiliar de enfermería y un celador que la lleva en camilla… con un camisón estándar de hospital, con unas tijeras estériles para realizar la episiotomía, en una postura antinatural, oxitocina para evitar las hemorragias, antibióticos para prevenir o tratar las infecciones y sobretodo, cesáreas y mas cesáreas para evitar lesiones neurológicas en el recién nacido, desgarros en la madre, en fin, dolor, enfermedad y muerte… En lugar del parto en casa o bajo el agua, “natural” al fin y al cabo, que es como han parido las mamíferas, perdón quise decir las mujeres, toda la vida…
Aunque estas revistas que se atreven a frivolizar sobre el parto casi nunca presentan estadísticas ni hacen referencia a estudios sobre las complicaciones que se daban cuando todo era tan natural y “humanizado”.
Parece que habrá que cambiar de lenguaje, y espero que ese libro de portada rosa ayude a las pobres mujeres de esos países pobres a parir mejor y a nosotras a dar gracias por lo que tenemos.
Ya os contaré otro día lo bonito y natural que puede ser un parto en el hospital de un país rico.
Besos

ana dijo...

Es que en toda Etiopía hay 146 ginecólogos!!!
Y claro, no están en el campo...

Anónimo dijo...

Es brutal qeu siga pasando esto¡. Y lo que está claro es que pasa porque es un problema de mujeres, si fuera de hombres estaría resuelto me juego...
María B

JAVIER dijo...

Lamentablemente en Africa la enfermedad y la muerte son demasiado comunes para distinguir entre sexos. Los 4 jinetes cabalgan muy a gusto por las sabanas y los desiertos y son muy igualitarios en su trabajo...
Lo seres humanos en cambio, escogen por las mismas espurias razones que en todos los lados: ricos antes que pobres, hombres antes que mujeres, adultos antes que niños...
Felicidades por el artículo, mi gine está muy oxidada pero mi capacidad para la admiración por el compromiso sólo aumenta con la edad.

Anónimo dijo...

Que razón tienes Maria Luisa, tal vez deberiamos publicar este artículo en un foro a favor del parto natural y humanizado ("el parto es nuestro" podeis verlo en internet) donde continuamente se critica la actuación de los ginecólogos y el que hoy en dia gran parte de los partos terminen en cesareas. Yo soy ginecóloga y hace unos años cuando hacia guardias en una clínica privada vino una monja a pedirme si le podia enseñar a hacer una cesárea, no era médico ni tampoco enfermera pero tenia conocimientos básicos y en unos meses se iba a Africa y dado que alli no había ginecólogos ella seria la única persona que podia ayudar a muchas mujeres que tuviesen problemas en sus partos,me impactó, desde entonces no me quito de la cabeza que yo también podria ayudar a esas mujeres y después de leer este gran artículo que ha escrito Ana tal vez haya llegado el momento. Ya me pondré en contacto contigo Ana para que me cuentes más cosas.
Marta.

ana dijo...

Cuando quieras Marta!. Yo no sé mucho, sólo el interés natural antes y después de visitar el Fistula Hospital. La verdad es que es bastante conocido en el mundo y por eso me sorprendió no haber oido hablar de él. Es muy impresionante el trailer que hay en internet de "A walk to beautiful" una peli-documental sobre el tema.

ana dijo...

estoy encantada porque hoy se ha reconocido el trabajo de Catharine Hamlin y le han concedido el Nobel Alternativo. Espero que viva hasta el año que viene para que le den el Nobel y el Príncipe de Asturias!

Con toda mi admiración, chin chin!

Gabi dijo...

Compartido!!
cuanto dolor en silenciado..