Speaker's Corner: El deporte

Hola a todos y a todas las/os amigos/as de "viernes" que se han reunido hoy aquí para estrenar esta nueva sección (parece una boda) que en principio pretende ser un cajón de sastre en el que todos comentemos desde las experiencias personales que nos parezcan dignas de señalar y de compartir, a una reflexión sobre los temas de actualidad. No excluyo la extraordinaria relevancia de lo cotidiano, ya que si a uno de los amigos de”viernes” le ha salido una tortilla francesa de muerte y eso le ha llenado de gozo, le ruego lo comparta indicando procedimiento para ilustrar a los que no somos precisamente de la saga de los Arguiñano. También si una mañana al levantaros habéis visto un color distinto en vuestra casa, en vuestra ciudad, un color que os haya hecho respirar y pensar que sois afortunados o uno que os haga pasar a formar parte del porcentaje de población con tendencias suicidas.
Aprovechando esta oportunidad que me habéis dado, me gustaría contaros algo sobre el deporte. Soy una de esas personas que se decanta por los deportes de interior, pero no de interior, en contraposición a los deportes que se pueden practicar en la costa, sino los que se practican en el interior de un inmueble, es decir, el gimnasio.
Como a la gran mayoría de la gente que conozco, me es muy difícil compaginar la vida laboral con el deporte, y eso que me considero una persona afortunada porque siempre he podido encontrar unidades de tiempo para practicarlo. Seguro que las que sois madres estaréis pensando: seguro que no tiene hijos, pues no, no tengo hijos, y reconozco que si es difícil compaginar deporte, amigos, familia, y trabajo, lo es mucho más cuando tienes niños, pero no imposible, intentando con este comentario animar, que no presionar, ni minusvalorar a las madres que tengan en mente iniciar o retomar sus actividades deportivas.
Yo siempre he hecho deporte: en el cole, en el insti, en la facul y al empezar a trabajar en el mundo de los mayores y tras un parón deportivo de un año con el estrés rebosando por las orejas, me decidí a visitar los gimnasios del barrio. Finalmente opté por el que me parecía menos claustrofóbico, y hasta hoy, once años después, he acudido con regularidad a fin de que los aparatos de entrenar pagaran por lo que no puedo hacer pagar a otros, vosotros ya me entendéis...
Aunque el hecho de acudir a un gimnasio o hacer deporte de manera tan regular le pueda parecer a alguien una conducta propia de un maníaco compulsivo y asesino en serie, que comentarios de todo ha habido, esta costumbre no me ha reportado más que cosas positivas.
Cada día después del trabajo, me voy al gym y durante una horita y media me quito el uniforme laboral (porque no hace falta ser militar o portero de comunidad de propietarios, creo que todos en el trabajo llevamos un uniforme físico y mental) y hago Spinning, Body Pump, pesas… además de charlar con los diferentes personajes de gimnasio (entre los que me incluyo) que como yo, se han despojado de sus ataduras laborales y sociales y son uno más pasando un buen rato:
La que siempre está allí, vayas cuando vayas, el que no viene nunca y cuando viene, se fustiga con el látigo de su propio desprecio porque paga la cuota y no aparece por allí pero acaba muerto de la risa precisamente con los que sí vamos por este motivo, la que recuerda las cervecitas y tapas que ha disfrutado con los amigos, la que sale de su trabajo y necesita descargar, relajarse, dedicarse una horita para sentirse mejor, la que está estupenda y obsesionada con su físico, que llega a un equilibrio cuando los compañeros le infundimos tranquilidad y un largo etc.
Al margen de los extremos, por lo general, se encuentra gente que intenta dejar sus problemas aparcados en la puerta que en ocasiones son muchos y de mucha importancia y trata de sumergirse en un ambiente de música, endorfinas y buen rollo que recarga las pilas.
Lo único que puedo decir, es que a mi me ha ido de cine, sinceramente, creo que de otro modo, os estaría escribiendo desde la cárcel. Pienso que hay que darle una oportunidad al deporte, en el plano físico y mental, como descarga, como relación con los amigos con los que compartir una clase en un gimnasio, o un partidito de paddel. Con los tiempos que corren es muy difícil hacer deporte de forma regular, pero para mi hacerlo en mayor o menor medida, de forma regular o no, es siempre positivo y admirable. No necesitamos entrenar para las olimpiadas, ni para alcanzar cuerpos que nos hagan pasar la selección de la próxima edición del concurso de Súper Modelo 2008 (gran programa de televisión del que podemos hablar otro día) únicamente pensar, tras la recompensa de la ducha, que estamos un poco más sanos, que hemos pasado un buen rato y bueno, por qué no....que estamos un poco más guapos.
Bueno, pues me despido esperando que mi reflexión deportiva os haya gustado y motivado.Un consejo, ahora que viene el buen tiempo, cuando saquéis del armario los pantalones de primavera de la temporada pasada para comprobar con horror que se os han quedado más justos de cintura, no corráis al gimnasio, ya que está científicamente comprobado que hay una plaga de termitas puñeteras que se comen la ropa que guardamos convirtiéndola en una talla menor, os lo digo por experiencia, a mi me pasa todos los años.
Melé

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Practico deporte de forma esporadica por recomendación medica, en concreto natación un o dos veces por semana y estoy totamente de acuerdo de los beneficios que reporta la actividad fisica, me ha gustado tu articulo por todo lo que cuentas y el toque simpatico, despues de esto y con el buen tiempo que viene habra que salir a hacer deporte con regularidad. Un saludo POM

Anónimo dijo...

Esta mañana he visto la luna.
No os riais. No se ve siempre igual.

Cada vez es distinta.
No solo la forma o el tamaño. También el color, y el tono, y... No sé. Tiene algo de mágica.

Era luna nueva y era muy temprano.
Del sol solo se sentía su reflejo en unas nubes naranjas.

Y allí estaba. Delgada.
Un hilo de plata.
Una coma al revés pintada con un lapiz casi invisible sobre el cielo azul oscuro de Madrid.

Un rato después ya no se veía. Había más luz.

Daniel H

Anónimo dijo...

P.D. La luna más fantástica que he visto era llena. Fue en San Francisco, desde el puente del Golden Gate. Pero eso es otra historia...

Daniel H

Pilar dijo...

Soy Silvia Gómez Zanón.Tengo 9 años y creo que soy la lectora y comentarista más joven de viernes.

Me ha encantado el video y lo del gimnasio que ha escrito mi madrina. Le he dicho a mi madre que tenemos que ir al museo de Madrid.

Amparo, yo oigo música y toco el chelo

viernes dijo...

Vaya !!!
Silvia, ya lo creo que eres la lectora/comentarista más joven de "viernes"........es un placer darte la bienvenida.
Estoy segura de que la exposición de Modigliani te encantará. Cuando la veas, no dejes de contarnos en "viernes" lo que te ha parecido.

ASM

viernes dijo...

Yo, la verdad, soy más de deportes al aire libre.....lo que sea pero al aire libre.
Ahora atravieso una fase de fiebre del tenis pero me estoy curando....
Lo que sí recuerdo es cd en León iba al gymn con Diana y nos haciamos unas risas intentando seguir las coreografías de step, aerobic...que al final mas o menos lo conseguíamos...pero es que había gente que se adelantaba al profesor !!! esto siempre me ha parecido un misterio...pero lo mejor del gimnasio es cd sales...entonces te sientes la mejor por haber ido...y te da un subidón de autoestima...ahí, debe radicar el éxito de los gimnasios ....y si encima te estaba esperando una ensaladita de autor en Chez Antoine... para qué quieres mas !!!

ASM.

ana dijo...

Ole por Silvia!
Por qué no nos cuentas por qué tocas el chelo? (qué envidia!)
Así serás además la escritora más joven!!!