La inmortalidad

Milan Kundera
Editorial Tusquets
La primera vez que leí a Milán Kundera elegí uno de sus hits novelísticos “La insoportable levedad del ser”. Resultó una lectura amena, dramática y de facilona apetencia. Algo en ella me dejó un poso de indagación y cerré ese libro convencida de poder encontrar algo más profundo aún en ese autor. Así, como por arte del destino literario, que nos organiza encuentros inesperados a la orilla de estantes repletos, fué como nos encontramos “La inmortalidad” y yo. He reiterado esta lectura, a pesar de ser de esas personas que calcula el número de libros que lee al año, y con ello los que aproximadamente tendrá ocasión de leer a lo largo de su vida… las lecturas repetidas, por tanto, deben ser absolutamente necesarias si no se quiere perder un tiempo precioso.
Esta novela, compleja y cargada de profundidad metafísica “mundana”, arranca con la creación imaginativa de un personaje a raíz de un gesto. (Sólo grandes autores pueden ser capaces de crear personajes a partir de gestos tan cotidianos y sencillos que parecen imperceptibles a la sensibilidad de cualquiera.)
Y ese despegue, me impresionó, y sentí como si Van Gogh hubiera empezado a pintar “La noche estrellada” alrededor de una pequeña mancha amarilla en el lienzo; una explosión de imaginación a modo de Big Bang del que emana toda la importancia que existe alrededor.
Kundera, tiene una enorme facilidad para alternar de manera casi sistemática la literatura imaginativa, con el ensayo crítico permanente de las relaciones humanas y el sentido de la existencia. Parece hacernos saltar de tejado en tejado arrastrados por una leve brisa, y contemplamos ahora lo más minúsculo y profundo que alberga el corazón de una mujer, y justo un momento después lo más colosal que esconde la existencia.
Si cada una de las preguntas planteadas por Agnes, pudieran ser dichas en voz alta dentro de una caverna, seguramente el eco iría cargando de profundidad cada una de las voces repetidas. Y la pobre Agnes, lanzaría al aire la cuestión: ¿si Dios me diera la opción de otra vida volvería a casarme con Paul? Y al retumbar en las paredes de la cueva, la voz del vacío diría: ¿Crees que tendrás otra oportunidad de elegir? ¿Existe acaso la inmortalidad?
Cuando digo que la metafísica de Kundera es mundana, quiero decir que sus reflexiones son casi universales, que todo el mundo puede sorprenderse a sí mismo pensando lo mismo que este escritor checo, en otro país, en otra lengua y a otra edad.¿Acaso alguien no se ha levantado una mañana y ha repasado su trayectoria vital concluyendo que ha sido insustancial?¿No pensamos muchas veces que hemos tomado decisiones dejándonos arrastrar por convencionalismos sociales sin ser conscientes de la poca porción de decisión propia que tenían?
Estos son los remolinos emocionales que hacen tambalearse los pilares con los que Agnes ha construido su vida. La historia cruzada de Goethe y Bettina, se convierte en instrumento de reflexión con el que tallar el tema que da título a esta maravillosa novela.
Jugando con la estructura, girando espacios y tiempos, haciendo pasar al lector de personajes a pensamientos del autor, y viceversa…Kundera nos incita a una lectura eterna.
Amalia SR.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Por casualidad, "La inmortalidad" fue el primer libro de Kundera que lei incluso antes de ver la pelicula "la insoportable levedad del ser". Asi que lo lei sin ningun prejuicio, sin saber que esperar, y fue un libro sorprendente, de las raras ocasiones que la literatura me dejo un efecto "pulp fiction" (antes de que saliera "pulp fiction").

Este libro hizo de Kundera uno de mis escritores favoritos. Desde entonces he leido todos sus libros y no me dejan de sorpender dos cosas de el: 1) la lengua tan clara y simple que usa, incluso en sus extractos mas filosoficos y, 2) la sensacion de la que habla, creo, Amalia, las veces que he dicho "pero eso mismo estaba pensando yo el otro dia!".

Definitivamente un placer descubrirlo. Y la critica de Amalia SR, al grano.

monegre dijo...

Leí "La inmortalidad" hace ya bastante tiempo, quizá tanto que solo me ha quedado un poso de su esencia, y poco o casi nada de su argumento. Sin embargo, pienso que para que un libro te llegue, no es necesario desenmarañar todos sus recovecos y argumentaciones, sino el simple disfrute del momento que deja el rellano al recuerdo.

Ah y la critica de la Sra. Román, muy al grano y concisa. Fdo.: Juan Henared.

Anónimo dijo...

A mi también me ha gustado mucho tu critica y los comentarios. Kundera es de mis autores favoritos y de hecho no hace mucho os decia que lei un ensayo suyo en el que hablaba de Bacon y me gusto porque también en Viernes había una crítica sobre su última exposición en Madrid. Coincido con "anónimo" en que muchas veces expresa exactamente lo que yo he pensado o vivido en algún momento...sin ir mas lejos sobre esa exposición de Bacon...
Soniapt

ana dijo...

De algún libro de Kundera, quizás de "la insoportable..." recuerdo una frase que venía a decir que lo que haces al principio de una relación se convierte en parte de un contrato... Lo decía un poco mejor. Mucho mejor. Lo he recordado siempre desde entonces. Sin embargo (¡no me acuerdo de nada de "la inmortalidad"!!!- no sé para qué leo!)